La ANC y Òmnium Cultural marcarán la suerte de Artur Mas

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PROCESO SOBERANISTA

Carme Forcadell y Muriel Casals

15 de octubre de 2014 (21:33 CET)

El aparato del Govern que preside Artur Mas es ágil y potente. La campaña para informar y pedir la participación de la ciudadanía en la pseudoconsulta que el President anunció el martes ya está en marcha. Se piden voluntarios, --la idea es contar con unos 20.000 para organizar las mesas electorales-- y se asegura que se informará más adelante de los emplazamientos para participar.

Mas se ha encontrado solo, por ahora, con su propuesta, tras la ruptura de la unidad de los partidos pro consulta. ICV-EUiA ya se ha desmarcado, y el consejo nacional de la formación ecosocialista ha aprobado la decisión de forma muy mayoritaria. La CUP y ERC se han mostrado en contra de esa idea, de “proceso participativo”, pero se han mostrado dispuestas a “ayudar”, en palabras de Oriol Junqueras.

Sin embargo, el posible éxito de esa propuesta, en la que Mas confía –como mínimo para ganar tiempo y cumplir su compromiso de poner “papeletas y urnas” el 9 de noviembre-- depende en gran medida de dos entidades cívicas que han protagonizado todo el proceso soberanista. “Lo que decidan Carme Forcadell y Muriel Casals puede marcar la suerte del propio Artur Mas”, aseguran fuentes de CiU.

Lista conjunta


Las dos activistas, al margen de sus apuestas personales, representan a la ANC y a Òmnium Cultural. Nombrarlas a ellas es designar a la llamada sociedad civil. Y, aunque personalmente han defendido que en el caso de convocar unas elecciones plebiscitarias los partidos se deberían esforzar por confeccionar una lista conjunta, ahora ha llegado la hora de la verdad.

Las dos entidades defienden una máxima a la que están entregadas estos días: “mantener la unidad interna”. Es la prioridad absoluta, porque existen discrepancias, según fuentes conocedoras del movimiento independentista.

Principalmente, los puntos de vista contrapuestos se viven en la ANC, más transversal, y con una implicación mayor de Esquerra Republicana. O, dicho de otro modo, con activistas, repartidos por todo el territorio catalán con una querencia mayor por los republicanos.

A favor del President

En los órganos de dirección de la ANC, aparece Carme Forcadell, que ha acabado logrando una gran visibilidad social. Pero el resto de responsables no tienen una proyección pública, y son personas de ámbitos profesionales muy distintos. La posición de Esquerra es clave para ellos, pero no definitoria. Por ahora, Oriol Junqueras ha mostrado una enorme distancia con el President Mas, pero no boicoteará la pseudoconsulta. O, en todo caso, sabe que no puede hacerlo a estas alturas de la partida en la que quiere jugar el independentismo.

El caso de Òmnium Cultural es muy distinto. En diversas ocasiones, según las fuentes del movimiento, la entidad ha actuado de “moderadora” de las acciones de la ANC, o de las tormentas de ideas que se generan de forma continua en la organización que preside Carme Forcadell.

En la junta directiva de Òmnium aparecen nombres como la propia Muriel Casals, economista, o los periodistas Vicent Sanchis o Francesc Marc Alvaro. Sus inclinaciones coinciden más con Convergència, y, en especial, con el President Mas.

El poder de Convergència


Son ellos los que se refieren en las últimas semanas a la necesidad de crear una especie de “partido del President”, y critican la gestualidad de Junqueras. También figuran Marina Llansana, periodista y ex diputada en el Parlament de ERC. O Joaquim Colominas, director de CatDem, la fundación vinculada a Convergència.

Las dos entidades han convocado un acto multitudinario para este domingo, en la plaza Catalunya de Barcelona. La intención es que sea masivo. Estaba previsto como acto central de la campaña Ara és l'hora para el 9N, y ahora, que se ha descafeinado, existen algunas dudas sobre la posición final.

En el transcurso del acto, las dos responsables, Forcadell y Casals, fijarán si apoyan el nuevo 9N. El objetivo es “conseguir una posición sólida” en un momento de “tanta trascendencia”.

Máxima presión para Esquerra

Y aquí llega la hora de Mas. Si las dos entidades, que son las llamadas para conseguir los voluntarios necesarios para la pseudoconsulta, apuestan sin fisuras por esa alternativa de Mas, toda la presión recaerá en Esquerra Republicana.

Si la ANC y Òmnium Cultural defienden una lista conjunta, exigiendo a los partidos, --en especial a CDC y a Esquerra-- que hagan un esfuerzo de cara las plebiscitarias, con el President Mas al frente, los republicanos estarán por primera vez desde que se inició el proceso soberanista, en una situación complicada.

Por ello, algunos dirigentes de Esquerra se apresuraron este miércoles en sugerir que el partido republicano apoyaría una “lista de país”. Fue el alcaldable de ERC por Barcelona y diputado en el Congreso, Alfred Bosch, quien apostó por una lista que “igual no debería ir encabezada por ningún partido”. La idea es que sean integrantes de la sociedad civil los que la constituyan, y que los partidos pro consulta secunden esa lista.

Todo pendiente, ahora de dos entidades. Las que fueron capaces, principalmente la ANC, de sacar a la calle a cientos de miles de catalanes en las Diades de los últimos tres años.
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