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Lastra, Gil o Parlón lanzan propuestas al azar sobre el encaje de Cataluña, que el PSOE en su conjunto y el PSC ni entienden ni comparten y aíslan a Sánchez

Manel Manchón

Economía Digital

Pedro Sánchez acompañado por los diputados Adriana Lastra y el nuevo portavoz parlamentario socialista José Luis Ábalos. /EFE/J.P. Gandul

Barcelona, 25 de junio de 2017 (06:55 CET)

Existe una nueva generación en la política española. Para bien y para mal. En el mundo económico, y en todos los ámbitos en general, se pide imaginación y talento, pero en la política no se puede innovar con nuevas ideas constantemente. La dirección del PSOE lo ha hecho, ha lanzado conceptos y ejemplos para lograr un mejor encaje de Cataluña en el estado, demostrando una confusión que lleva a Pedro Sánchez a la inoperancia, porque no podrá buscar acuerdos si no se entiende qué defiende.

El congreso del PSOE aprobó la defensa de la plurinacionalidad de España. No es algo nuevo, ni revolucionario, pero no lo había hecho con anterioridad, y ahora nadie sabe qué efectos jurídicos y políticos debería tener esa defensa. En los últimos días se han pronunciado diferentes dirigentes, en el núcleo de dirección alrededor de la figura de Sánchez, que, lejos de clarificar, han dejado al conjunto del PSOE, pero también al PSC, en una situación complicada.

Bolivia, Australia o Baviera, el PSOE juega con todo para ofrecer una propuesta a Cataluña

La vicesecretaria general del PSOC, Adriana Lastra, ha abierto un camino que, consultadas distintas fuentes en el PSOE y en el PSC, no se entiende en absoluto. Lastra, asturiana, nacida en 1979, con estudios de antropología que no acabó, asegura que Bolivia podría ser un buen ejemplo para España. Si España se considera “una nación de naciones, pero que eso no contradice la soberanía nacional”, el espejo de Bolivia, a su juicio, puede ser interesante, porque el país andino es “un estado plurinacional”.

Esa idea ha causado un gran desasosiego. “¿Por qué Bolivia?, cómo se plantea ahora?”, se asegura desde el PSOE, también desde el PSC. Lastra, en cambio, acertó más, según las mismas fuentes, cuando propuso el caso de Baviera, que, siendo un länder como los otros 16 de Alemania, es considerado “un estado libre asociado”. A efectos prácticos, significa poca cosa, pero para los bávaros, católicos, en un contexto alemán más inclinado al protestantismo, es un signo distintivo. ¿Es lo que podría aceptar Cataluña, un reconocimiento más específico de su singularidad en España, aceptando que la soberanía nacional pertenece a todos los españoles?

El PSOE no ofrece un único camino. Las propuestas se suceden, aunque todas ellas tienen un denominador común, a diferencia del PP, de Podemos o de Ciudadanos, y es que entiende que se debe mover ficha y buscar un encaje que resuelva el problema catalán.

El PSOE busca propuestas y Alfonso Guerra pide intervenir Cataluña

Otra posibilidad es la del burgalés Ander Gil, portavoz del PSOE en el Senado, nacido en 1974, maestro de primaria, de lenguaje musical y música de cámara. Gil quiere seguir el modelo de Australia, que se trata de un estado clásico de sistema federal.

Lo que ocurre es que no forma parte del contexto europeo, en un país que es, realmente, un continente, de dimensiones colosales. Sin embargo, la idea de Gil es que España «debe asumir que es un estado plurinacional como lo puede ser Australia». El país-continente es una monarquía constitucional federal parlamentaria, dividida en seis estados -Nueva Gales del Sur, Queensland, Australia Meridional, Tasmania, Victoria y Australia Occidental-, dos territorios continentales y dos menores. Gil insiste en que lo que no puede ser es que, dentro del PSOE, se propongan medidas coercitivas sobre Cataluña, como ha lanzado Alfonso Guerra con su defensa de que se aplique el artículo 155 de la Constitución, que supondría asumir competencias de la Generalitat.

Precisamente, quien ha propuesto una idea que ha agitado todavía más los ánimos, en contra de esa decisión, es Núria Parlon, la nueva secretaria de cohesión social del PSOE. Parlon afirma que si el Gobierno de Mariano Rajoy interviene la autonomía, siguiendo ese artículo que defiende Guerra, los socialistas “apelarán a la comunidad internacional”.

El caso de Parlon es más grave, porque, a diferencia de Lastra o Gil, la alcaldesa de Santa Coloma, es licenciada en Ciencias Políticas. El propio PSOE le ha llamado la atención. Si se aplica el artículo 155 de la Constitución sería siguiendo el propio ordenamiento interno con el que se dotó España.

En el PSOE hay confusión, se quiere pero no sabe qué proponer sobre Cataluña

Esa apuesta de Parlon la deja al lado del independentismo –aunque ella no sea favorable a la independencia de Cataluña—que está empeñado en presentar al Gobierno español como un ejecutivo que desprecia la democracia, al rechazar el referéndum. “Haremos todos los esfuerzos, si hace falta apelando a la comunidad internacional, para que no haya una suspensión de la autonomía”, sentenció Parlon.

Todo ello deja al PSOE en una situación complicada. Quiere resolver la causa catalana, pero no sabe cómo hacerlo, y lanza propuestas al azar, que irritan a una parte del PSOE poco proclive a los cambios, y a los que consideran que no se podrá llegar a acuerdos factibles y duraderos sin el PP. Pero también deja al PSC sin argumentos sólidos en Cataluña, para poder plantear una alternativa posible y satisfactoria para el conjunto del catalanismo frente a los partidos independentistas. Entre Bolivia y Australia, pasando por Alemania, y sin resolver nada en concreto.

Quien no desaprovechará toda esa confusión, la de los nuevos dirigentes del PSOE, es Mariano Rajoy, que se ha manifestado en contra de la defensa de la “plurinacionalidad” en el estado español. “Conviene ser claro y que se entiendan bien las cosas, y todas las constituciones escritas del mundo no reconocen el derecho de autodeterminación”.

Sánchez ha cobrado legitimidad y tiene el poder en el PSOE, pero ¿con el equipo adecuado?

Respecto a la plurinacionalidad, alega que se debe respetar lo que se fijó en la Constitución, con una diferenciación entre “nacionalidades y regiones”. Pero ese punto, es precisamente, el que ha acabado ofreciendo también más problemas al cabo de los años.

Sánchez ha cobrado una enorme legitimidad al ganar las primarias del PSOE. Es el nuevo secretario general, y tiene una nueva oportunidad. ¿Pero tiene al equipo adecuado? Es lo que, de nuevo, ha saltado a la palestra justo en la recta final del proceso soberanista, con el referéndum fijado para el 1 de octubre.

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