La CUP da esperanzas a Mas, pero le exige ya un gesto de ruptura 

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La resaca electoral

Antonio Baños durante una conferencia de la CUP / EFE

en Barcelona, 08 de octubre de 2015 (20:26 CET)

La CUP es la nueva estrella de la política catalana. Y lo sabe. Así que va a aprovechar el tirón. Los de la formación de Antonio Baños habían anunciado que este jueves aclararían cuáles son sus condiciones para facilitar la constitución de un nuevo Govern tras las elecciones del pasado 27 de septiembre.

Habían convocado una esperada conferencia para decirle a Artur Mas en público de qué mal ha de morir. Pero no ha pasado nada de eso. En el acto han intervenido siete personas, Baños incluido, que no han aportado ninguna novedad al panorama postelectoral.

Proyecto colectivo

Los cuperos han reconocido que es la formación de Mas, Junts pel sí, quien ha de formar gobierno, ya que obtuvo 62 de los 135 escaños del Parlament. También han reiterado que su proyecto es "colectivo" y que en él "no sobra nadie".

¿Significa eso que cederán y harán a Mas presidente de la Generalitat? No se sabe, pero Mas puede mantener la esperanza. La decisión no dependerá de citas públicas ni de titulares de prensa. Se tomará tras unas negociaciones, que se prevén arduas, y que ya se han iniciado.

Equipo negociador

Raül Romeva, el cabeza de lista de Junts pel sí, será el encargado de hablar con un equipo negociador de la CUP para tratar de buscar un acuerdo que permita investir a Mas, o a otro miembro de la lista, nuevo presidente de la Generalitat e iniciar el proceso hacia la independencia.

Un proceso que la CUP sí parece tener claro. Los anticapitalistas apuntan tres momentos en su vía hacia la república catalana: la ruptura democrática con España, que significa desobedecer las leyes españolas y las sentencias del Tribunal Constitucional; el proceso en sí, que debe ser "colectivo" y estar "por encima de partidos y siglas", y el plan de choque social, que implica atender a los sectores más vulnerables de la sociedad y frenar las privatizaciones.

Parlament constituyente

En realidad, este último punto tendrá un valor sólo nominal en la negociación, porque la CUP quiere que el nuevo Govern sea "constituyente y no autonómico" y que el Parlament que se constituirá a finales de mes se convierta en una Cámara dedicada a redactar la nueva constitución catalana.

Jutns pel sí estará de acuerdo con eso. También puede dar el visto bueno a desobedecer las leyes españolas y cabe la posibilidad de que acepte el plan de choque social, que implica frenar todos los desahucios y evitar que haya personas sin suministro de luz o de agua, posponiendo el grueso de eso proyecto hasta después de las necesarias nuevas elecciones, que se celebrarán una vez concluido el proceso constituyente.

Una duda que sigue sin resolverse

En definitiva, en el acto de hoy ha habido mucha palabrería y poca concreción. Lo único que cabía aclarar ha quedado en el aire: ¿Está la CUP dispuesta a romper su promesa electoral y a hacer a Mas presidente de la Generalitat?        

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