Vidal Aragonès, Carles Riera y Natàlia Sánchez de la CUP. /EFE

La CUP deja en el aire la presidencia de Turull

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La CUP decidirá si apoya a Jordi Turull como presidente en una reunión a las 15.00 horas de este jueves, dos horas antes de una sesión de investidura exprés

22 de marzo de 2018 (04:55 CET)

El teléfono del presidente del Parlament, Roger Torrent, ardía este miércoles por la noche. A las 21.00 horas, inició una vertiginosa ronda telefónica para comprobar los apoyos que tenía la candidatura de Jordi Turull para ser escogido presidente del Parlament. Constató que sólo tenía los respaldos de Junts per Catalunya (JpC) y de ERC —y no de la CUP—, pero decidió tirar adelante y convocar en menos de 24 horas una sesión de investidura de final incierto.

Fuentes de JpC daban por seguros los cuatro votos afirmativos de los diputados de la CUP, pero la formación antisistema se encargó de desmentir este extremo a las 23.00 horas en una rueda de prensa que augura un final de infarto. El pleno está convocado a las 17.00 horas y la CUP no tomará una decisión sobre el sentido de su voto hasta un par de horas antes.

Sin sus votos afirmativos, Turull se puede despedir de la investidura, puesto que el bloque de JpC y ERC suma 64 diputados (Carles Puigdemont y Toni Comín no pueden votar), mientras que el resto de formaciones (Ciudadanos, PSC, Catalunya en Comú y PP) suman 65. La abstención de la CUP, por tanto, es insuficiente.

Pressing CUP

Pero JpC y ERC confían en que la presión sobre la CUP sea insoportable para los antisistema y que el escenario creado por el Tribunal Supremo les obligue a corregir la decisión de abstenerse que adoptó su último consejo político.

El creador del nuevo escenario fue el juez Pablo Llarena, que comunicó que el viernes iniciará el procesamiento de Turull y de otros cinco dirigentes independentistas (Carme Forcadell, Raül Romeva, Josep Rull, Marta Rovira y Dolors Bassa) por declarar la independencia. Llarena podría inhabilitarlos e incluso dictar medidas cautelares como prisión preventiva.

Todo ello precipitó los acontecimientos del bloque soberanista, que optó por impulsar una sesión de investidura exprés para colocar a Llarena ante el brete de inhabilitar o de enviar a prisión a un presidente de la Generalitat investido.

Las exigencias y el suspense

Las astucias de JpC y ERC rozan la temeridad, puesto que la CUP asegura que no ha recibido ninguna nueva propuesta que le permita intuir un plan de gobierno basado en la desobediencia y en la implementación de la República catalana.

El dirigente del secretariado de la CUP Lluc Salellas recordó que hay una manera muy sencilla de desbloquear la situación y es sometiendo a votación la candidatura de Puigdemont. "Si se llevara a votación tendría nuestros cuatro votos afirmativos", dijo Salellas.

Pero como este no es el caso, la CUP abrió una segunda posibilidad: recibir un documento programático de JpC y ERC comprometido con la independencia efectiva de Cataluña. Sea como fuere, los antisistema admitieron que abordarán lo que ellos llaman "el escenario represivo" (en alusión a las decisiones del Tribunal Supremo de este viernes) y que esto podría condicionar el sentido de su voto. Es decir, que habrá suspense hasta el último minuto.

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