La CUP empuja a Puigdemont a unas nuevas elecciones

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Los anticapitalistas, reticentes con los presupuestos, se escudan ahora en la actuación de los Mossos contra la alcaldesa de Berga para dejar al Govern contra las cuerdas

La alcaldesa de Berga, Montserrat Venturós, detenida por los Mossos./EFE/Quique García

Barcelona, 05 de noviembre de 2016 (06:00 CET)

La CUP empuja con fuerza al presidente Carles Puigdemont para convocar unas nuevas elecciones. El clima se ha enrarecido otra vez. Los anticapitalistas siguen siendo reticentes con la aprobación de los presupuestos de 2017, que siguen sin avanzar, pero ahora la irritación ha aumentado con la detención, por parte de los Mossos d'Esquadra, de la alcaldesa de Berga, Montserrat Venturós, que se negó a comparecer ante el juez tras ser invertigada por negarse a retirar la estelada de la fachada del consistorio en las elecciones del 27S y del 20D, aunque se lo exigía la Junta Electoral.

La actuación de la polícia autonómica, que ejerce de policia judicial cuando se lo pide un juez, ha provocado un enorme malestar en la CUP, que, después de avalar en septiembre a Puigdemont en la cuestión de confianza en el Parlament, cargó duramente este viernes contra el Ejecutivo catalán. "Un independentista debería actuar de otra manera", clamó el diputado de la CUP, Benet Salellas.


¿Y la desconexión?

Con críticas contundentes en las redes sociales, y pese al apoyo de Puigdemont a la alcaldesa de la CUP, y de la portavoz del Govern, Neus Munté, la CUP estalló contra los Mossos. Según el mismo diputado, la actuación podría haber sido otra. "La detuvieron a las siete de la mañana, si lo que querían era cumplir órdenes, hacerlo de madrugada no es la fórmula que esperamos", aseguró, para añdir que, además, "Interior no debería dar cumplimiento de esta orden, porque estamos en un proceso de desconexión".

Y esa es la clave. La CUP entiende que si en un caso como este los Mossos no han dudado ni un minuto, cumpliendo con su deber, difícilmente se producirá una desobediencia en el momento en el que se decida romper por completo con el Estado.

El conseller de Interior, Jordi Jané, del PDCAT, la ex Convergència, salió en defensa de la polícia autonómica, reclamando "no matar al mensajero", y dejando claro la naturaleza de las cosas: "El origen del debate no es la actuación de los Mossos d'Esquadra, el tema es por qué están judicializadas tantas actuaciones, pero cuando los Mossos actúan como polícia judicial quien los manda es el juez, y la orden no ha pasado por el Govern", añadió Jané.

Eso no fue suficiente. La argumentación de la CUP es muy distinta. "¿Hasta en qué momento piensa el departamento de Interior seguir ejecutando órdenes injustas?", se preguntó Salellas.


El PDCAT y ERC valoran ir a elecciones

La CUP organizó de inmediato concentraciones en la ciudad, y en otros puntos de Cataluña, para reclamar el máximo apoyo a su alcaldesa.

Para la fuerza anticapitalista puede ser la excusa perfecta para dejar en la estacada a Carles Puigdemont, porque tampoco hay ninguna señal de que esté dispuesta a aprobar las cuentas de 2017, y esa fue la condición, clara y contundente, del propio Puigdemont, o se apoyaba el presupuesto del próximo año, o convocara de inmediato elecciones.

Y aquí llega la gran paradoja. En las últimas semanas, algunos dirigentes de Convergència, ahora PDCAT, dudan sobre la conveniencia de seguir adelante, de si es mejor o no aprobar unas cuentas con la CUP, con una nueva vuelta de tuerca sobre la presión fiscal, o convocar elecciones y comprobar la fuerza real del partido y la posibilidad de adoptar una posición más realista sobre el proceso soberanista.

Una de las que se plantea esa disyuntiva es Marta Pascal, coordinadora general del partido, según fuentes conocedoras del debate. El caso es que tampoco Esquerra Republicana parece muy entusiasmada con aprobar los presupuestos, y su presidente, Oriol Junqueras, valora si es, tal vez, el momento de unas nuevas elecciones, para comprobar también el peso electoral real de los republicanos, y pasar a otra fase distinta del proceso, con más tiempo para poder avanzar, y con la ventaja para las dos fuerzas independentistas de que el nuevo partido de Ada Colau no está todavía organizado.

Aunque nadie es capaz de verbalizarlo, todo confluye en la posibilidad de un nuevo adelanto electoral. La CUP empuja ahora con fuerza a Puigdemont. 
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