La independentista ANC culpa a España de sus números rojos

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La Asamblea Nacional Catalana cierra 2015 con un déficit de 132.000 euros y reduce sensiblemente su presupuesto para este año

Jordi Sànchez preside la Asamblea Nacional Catalana (ANC)

Barcelona, 05 de abril de 2016 (10:10 CET)

El auge independentista llevó a la Asamblea Nacional Catalana (ANC) al epicentro del movimiento secesionista, pero ni así ha conseguido esta entidad ser rentable. La ANC cerró el pasado año perdiendo dinero, por lo que se ha planteado un 2016 más tranquilo, con menor propaganda. De todo ello culpa a España.

La entidad que preside Jordi Sánchez perdió 132.000 euros en 2015, según la memoria económica remitida a sus socios, a la que ha tenido acceso El Mundo. En dicha memoria, la institución explica su déficit por "diferentes actuaciones del Estado". Estas actuaciones son un ajuste fiscal y una multa de la Agencia de Protección de Datos.

La ANC, encargada de organizar las grandes manifestaciones de la Diada del 11 de septiembre, ingresó el año pasado 5,2 millones de euros, por 5,09 millones en gastos, con lo que pretendía cuadrar su caja. Pero tuvo que hacer frente al pago de 259.000 euros al Estado, lo que descuadró sus cuentas.

Tras sufrir una inspección fiscal, la entidad tuvo que pagar 176.000 euros a Hacienda correspondientes a un "ajuste" en cálculo del impuesto de sociedades. Además, la Agencia de Protección de Datos la sancionó con 83.000 euros por el uso de una información conseguida con una macroencuesta previa a la consulta del 9N de 2014, sobre preferencias ideológicas.
 
Problemas a la vista

Este descuadre de sus cuentas ha obligado a la Asamblea a plantear un 2016 mucho más modesto. Prevé recaudar 1,8 millones, un tercio de lo conseguido en 2015, y gastar sólo 946.000 euros.

La ANC vive además guerras internas ante la elección de Jordi Sánchez como presidente. Un sector ha pretendido impulsar a Antonio Baños, candidato de la CUP a las elecciones del 27S que terminó por abandonar el Parlament, como alternativa, mientras algunos miembros de la Asamblea se han tirado los platos a la cabeza en Twitter.
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