Varios sanitarios en los exteriores de Ifema, en Madrid.
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Sanidad asegura que las UCI están al borde del colapso pero los datos delatan que todo el sistema sanitario está ya saturado

Barcelona, 29 de marzo de 2020 (04:55 CET)

“Las personas que se infectan hoy van a necesitar un sitio en la UCI dentro de entre siete y diez días; vamos a llegar a la saturación de las UCI a finales de la semana que viene”, aseguró Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad, este sábado en rueda de prensa. Pero lo cierto es que en las zonas más afectadas, como Madrid, el colapso es ya una realidad y es todo el sistema sanitario el que soporta una gran presión, lo que se traduce en un hecho escalofriante: la mayoría de víctimas del coronavirus nunca llega a la UCI.

Los datos difundidos diariamente por Sanidad evidencian que las unidades de cuidados intensivos no dan abasto. Los de este sábado, con cifras recopiladas hasta el viernes por la noche, dejaron un balance de más de 72.000 contagiados y 5.690 fallecidos. La personas que han pasado por la UCI, o están en ella, son 4.575, por lo que hay más de mil víctimas que nunca pisaron la unidad que atiende a los enfermos en una situación más crítica.

Cinco días atrás, el domingo pasado por la noche, el número de personas en la UCI superaba al de muertos. El lunes, el orden se invirtió como consecuencia de un crecimiento del número de víctimas mortales muy superior al de personas en las UCI. Esta tendencia muestra la incapacidad para atender todos los casos graves, pero la situación es peor que eso. Los datos son incompletos y ni el Ministerio de Sanidad los detalla.

Las cifras oficiales arrojan 5.690 muertos por coronavirus y que la mayoría nunca llegaron a la UCI

La última cifra de pacientes en curas intensivas, de 4.575, incluye tanto los que están actualmente en la unidad como los que ya la han abandonado, sea porque han mejorado y han pasado a planta o porque han fallecido. Economía Digital ha preguntado en dos ocasiones en los últimos días al ministerio cuántas personas ocupan todavía las UCI, cuantas han salido y con qué suerte, pero desde el departamento de Salvador Illa aseguran no contar con estas estadísticas. Añaden que, cuando las tengan, los harán públicos.

Esta opacidad hace muy difícil conocer exactamente la capacidad de absorción y de éxito de las UCI españolas, pero existen varios factores que indican que una parte importante de pacientes con Covid-19 que han entrado en ellas todavía no ha salido: España se encuentra aun en una fase ascendente del brote, apenas hace dos semanas que tomó decisiones drásticas como el estado de alarma y el confinamiento para aislar el máximo número de casos y los contagiados graves tardan al menos una semana en precisar su entrada en la UCI.

Pero el factor más importante es que España cuenta con 3.500 plazas públicas de UCI, que sumando clínicas privadas, son 4.400, y se está incrementando la capacidad convirtiendo otras plantas de hospitales en unidades para críticos. Si las UCI están casi al máximo, aunque incluyan pacientes con otras patologías, implica que hay actualmente algunos miles de personas que todavía luchan contra la enfermedad. Todo ello indica que, de los 5.690 fallecidos que recogen las estadísticas oficiales, la gran mayoría nunca llegó a ingresar en la unidad de cuidados intensivos.

¿Cuántas muertes provoca realmente el coronavirus en España?

Existe otra cuestión a tener en cuenta y que da una idea de hasta qué punto es dramática la situación de la sanidad. España sufre una gran ceguera en cuanto a los datos reales de contagios, pues hasta mediados de esta semana, apenas estaba realizando test. Pero además, como se ha sabido en las últimas horas, también sufre ceguera respecto al número de fallecidos.

El Gobierno admitió que solo incluye en las estadísticas de positivos por Covid-19 aquellos casos que han sido diagnosticados como tal mediante alguno de los test homologados. Esta metodología deja fuera de las cifras oficiales la mayoría de enfermos, que pasan el virus en sus casas con atención telefónica y paracetamol siempre que no se agrave su estado de salud.

¿Pero qué pasa cuando uno de estos enfermos termina falleciendo? Hay confusión respecto a qué hacer, pero muchas comunidades autónomas –que son las que notifican los casos pues tienen la sanidad transferida– están siguiendo la misma doctrina y solo comunican la muerte por coronavirus si el caso ha sido diagnosticado.

Esta metodología deja fuera aquellas personas que están muriendo en su casa, se cree que pocos casos, pero también otros colectivos mucho más importantes. Por ejemplo, la Comunidad de Madrid decidió este jueves no practicar el test a los pacientes que ingresaban en el hospital con síntomas muy evidentes de coronavirus. Se califican como probables, se tratan de la misma forma pero no aparecen en las estadísticas, tanto si sobreviven como si no lo hacen.

Los ancianos que no aparecen en las estadísticas

Pero quizá el caso más grave sea el de los ancianos que están falleciendo en las residencias. No hay un recuento en toda España, pues la gestión corresponde a las CCAA y también a los actores privados, pero solo en Madrid, durante el mes de marzo han fallecido más de 1.000 personas en los hogares para ancianos. En las últimas dos semanas han saltado a la luz pública decenas de casos de residencias en las que se encontraban cinco o incluso diez muertos. En Barcelona, en todas las residencias ha habido al menos un caso.

La gran mayoría de estos ancianos fallecidos en las residencias nunca fueron diagnosticados. De haber sido así, o de entrar en las estadísticas, dispararían todavía más la cifra de muertos de España y evidenciarían que las UCI no están al borde del colapso sino que ya no dan de sí.

El sistema sanitario español, a menudo citado como modélico, ha llegado a su límite y está mostrando una debilidad nueva: la incapacidad para proteger a sus profesionales, unos sanitarios que son merecidamente aplaudidos cada noche desde los balcones de todo el país y que no paran de contagiarse por la falta de material sanitario. Cuando más se necesitan, el 15% de los médicos y enfermeros, más de 10.000, no pueden trabajar porque tiene la Covid-19, lo que añade más presión al sistema y hace todavía más evidentes sus límites.


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