Oriol Junqueras y Carles Puigdemont, en el Parlament de Cataluña, en una imagen de archivo. Foto: EFE

La nueva guerra de Puigdemont y Junqueras

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La inhabilitación de Torra como president dejaría el cargo en manos del vicepresident Aragonès. JxCat maniobra para impedirlo, pero se arriesga a elecciones

Marcos Pardeiro

Economía Digital

Oriol Junqueras y Carles Puigdemont, en el Parlament de Cataluña, en una imagen de archivo. Foto: EFE

Barcelona, 29 de diciembre de 2019 (04:55 CET)

No hay momento para tomar aliento en la guerra que mantienen los partidos de Carles Puigdemont (Junts per Catalunya) y de Oriol Junqueras (ERC), socios de gobierno pese a todo.

Su contienda es tan larga como la vida de su propio ejecutivo de coalición, puesto en marcha el 2 de junio de 2018 con la investidura de Quim Torra como presidente de la Generalitat. Su última batalla promete ser una de las más cruentas, puesto que consiste, nada más y nada menos, que en resolver quién sustituirá a Torra, ya que los socios soberanistas dan por hecha su inhabilitación como presidente de la Generalitat. La cuestión es saber si será en días o en semanas.

El desenlace es tan incierto que ninguna de las partes se atreve a pronosticar el final, puesto que los socios están dispuestos a un choque frontal en defensa de sus posiciones. Su primer problema, en este caso, es la denominada "ley de la Presidencia de la Generalitat y del Govern", diseñada en tiempos del tripartito de José Montilla para acomodar a Josep Lluís Carod-Rovira como vicepresidente.

Aquella norma, hoy en vigor, establece que solo puede existir un vicepresidente y que éste es el sustituto del president ante cualquier eventualidad. Esto significa que la inhabilitación de Torra supondría que el cargo de presidente (en funciones) pasaría a manos del actual vicepresidente, Pere Aragonès (ERC).

Junts per Catalunya no está dispuesto a llegar a ese extremo porque, argumentan, su pacto de gobierno estableció que la presidencia corresponde a una figura de su formación. ERC sostiene un argumento semejante: ese mismo pacto establece que la vicepresidencia corresponde a su partido. Así que nadie está dispuesto a dar su brazo a torcer.

El cruce entre ERC y JxCat

"Si Esquerra piensa que va a asumir la presidencia en funciones de la Generalitat es que ni nos conocen a nosotros ni conocen nuestro pacto", advierten, amenazantes, voces de Junts per Catalunya, dando a entender que ni por un instante contemplan la posibilidad de que Aragonès se convierta en presidente por accidente. 

La réplica del universo de ERC no puede resultar más contundente: "Si lo que planean es nombrar a Jordi Puigneró como vicepresidente tienen que cargarse a Pere Aragonès, puesto que todos sabemos que sólo puede haber un vicepresidente. Sería un follón monumental y acabaría con la legislatura".

El nombre de Puigneró, actual conseller de Políticas Digitales, ha comenzado a correr en los últimos días como uno de los posibles, quizá uno de los muy pocos, que reúne un mínimo consenso en el fratricida mundo de Junts per Catalunya. Lo es porque tiene carnet del Pdecat y, sobre todo, porque tiene la confianza de Puigdemont.

"La sustitución de Torra debe resolverse dentro del propio gobierno. No podemos arriesgarnos a buscar a otro nombre distinto en el grupo parlamentario porque no estamos preparados para afrontar un debate semejante", confiesan en JxCat.

Horizonte electoral

Dirigentes del Pdecat como Ferran Bel están convencidos de que ERC acabará cediendo y aceptando una solución semejante a la de crear un nuevo número dos en el Govern en forma de conseller en cap (el cargo que ocupó Artur Mas cuando Jordi Pujol lo designó sucesor).

En todo caso, Bel, en una entrevista en Europa Press, admitió ser de los que piensan que el asunto acabará tarde o temprano con la necesidad de convocar elecciones, ya que no alcanza a ver la posibilidad de una nueva investidura de un presidente de la Generalitat en el Parlament debido a las distancias que hay en el bando independentista, particularmente con la CUP, cuyos cuatro diputados son imprescindibles para lograr mayoría.

Otras voces de Junts per Catalunya dan por hecho que el president llevará a cabo algún tipo de remodelación antes de abandonar y piden que se aproveche para liquidar al conseller de Interior, Miquel Buch, a quien le reprochan su actuación al frente de los Mossos tras la sentencia del procès. Torra ha contemplado incluso a la sustituta de Buch: la consellera de la Presidencia, Meritxell Budó.

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