La operación Felipe VI fractura el movimiento soberanista

stop

MOVIMIENTO DE ESTADO

Manel Manchón

La manifestación a favor de la República, en la Plaza Catalunya de Barcelona, junto con estelades./EFE/Tono Albir
La manifestación a favor de la República, en la Plaza Catalunya de Barcelona, junto con estelades./EFE/Tono Albir

03 de junio de 2014 (23:03 CET)

En 48 horas el escenario ha cambiado. Los poderes del Estado español tienen la capacidad de reaccionar en el último minuto. Y aunque no hay nada tangible, no hay ningún proyecto a corto plazo, el movimiento del Gobierno central y de la Corona ha sido de tal calibre que ha creado ya las primeras dudas en el movimiento soberanista.

La operación Felipe VI, tras la abdicación del Rey Juan Carlos, representa una placa tectónica que modifica toda la planificación del movimiento independentista.

La propia ley de sucesión ya ha creado las primeras dudas. La división se ha establecido entre los que consideran conveniente o no validar la ley de sucesión que se aprobará en el Congreso y el Senado, los días 11 y 17 de junio. De forma particular, en el seno de CiU. Porque los dos partidos están reaccionando de forma diferente ante la posibilidad de que el nuevo Rey, bajo el nombre de Felipe VI, pueda plantear una operación regeneracionista que afecte, no sólo a la cuestión catalana, sino al conjunto de instituciones españolas, para lograr una mejora del sistema democrático.

Y eso es lo que pide también una gran parte de la sociedad catalana, que ha identificado esos anhelos de regeneración con la causa soberanista.

La aguda crítica de ICV a CiU

La presión de los partidos que defienden el derecho a decidir a CiU no se ha hecho esperar. Esquerra, ICV-EUiA y la CUP, han pedido a la federación nacionalista que vote en contra de la ley.

En esto se mezcla la opción de estado. El diputado de Esquerra, Pere Aragonés, mostró este martes su solidaridad “con los españoles que quieren una República española”, y afirmó que los catalanes podrán votar el 9 de noviembre para elegir “entre una República catalana o una Monarquía española”, mezclando todas las cuestiones.

Sin embargo, la diputada de ICV, Dolors Camats, una firme defensora de la consulta soberanista, y dirigente del ala soberanista de la formación ecosocialista, entró de lleno en la crítica a CiU. “Ya no se trata de una cuestión de Monarquía o República, es de Monarquía o democracia”, aseguró, para recordar a CiU que si quiere que los catalanes voten para decidir su futuro, debería estar a favor también de decidir sobre la forma de estado de España. Toda una carga de profundidad a la federación nacionalista.

Reforma de la Constitución, cuando toque

Pero esas dudas, esas divisiones en el seno de las fuerzas políticas soberanistas se centran también en el fondo de la cuestión que puede plantear el nuevo Rey. Desde partidos políticos, asociaciones y entidades, y líderes de opinión de toda España se pide una reforma de la Constitución que pueda resolver las cuestiones pendientes desde la transición, --como el encaje de Catalunya en España-- y la mejora de las instituciones –reducir la enorme politización de organismos como el Consejo General del Poder Judicial, o del Tribunal Constitucional.

El Presidente Mariano Rajoy se mostró dispuesto este martes a reformar la Constitución, aunque quiere un consenso amplio, no sólo del PP y del PSOE, y acotar bien lo que se quiere reformar.

Las advertencias de Esquerra

Por ello, el presidente de Esquerra, Oriol Junqueras, quiso curarse en salud. O puso ya la venda antes de la herida. “Nos intentarán comprar con una oferta que nunca cumplirán”, afirmó, tras destacar, como una crítica afilada, que “hay gente que tiene tanta prisa por venderse que se regala antes de la oferta”, en una clara referencia a los que han defendido un paso del Estado, agrupados en esa denostada “tercera vía”, cuyo representante no es otro que Josep Antoni Duran Lleida.

El líder de Unió, pero portavoz de CiU en el Congreso, aseguró que “sería un error votar en contra” de la ley de sucesión.

Ante la revolución española

Otros dirigentes de CiU, aunque consideran que el President Artur Mas ha reaccionado en la línea correcta, al mantener como único horizonte la fecha de la consulta del 9 de noviembre, no esconden que las cosas han cambiado. “Hay que ver cómo se puede avanzar ahora, y, aunque se mueven pocas cosas, es evidente que el Estado puede plantear alternativas”, aseguran.

Porque, ¿cuál era el peor escenario que Junqueras podía prever? El líder de Esquerra ha querido siempre acelerar el proceso soberanista en Catalunya, según diversas fuentes, ante la posibilidad de que en el conjunto de España se pudiera producir una demanda popular de grandes dimensiones en favor de un cambio social.

Y si el Estado le da respuesta, y la operación Felipe VI es un primer paso, una buena parte de la sociedad catalana se apuntará ella, debilitando el verdadero objetivo de Esquerra: la independencia de Catalunya.

La ANC lo ve una cosa de españoles

Una de las pruebas de eso es que en las manifestaciones en las plazas de las ciudades catalanas a favor de la República, se agruparon soberanistas y republicanos. Uno de los que se manifestó fue el propio Junqueras. Pero no lo hizo la poderosa Asamblea Nacional Catalana, (ANC), aunque sí su asociación de jóvenes. Para la ANC la reivindicación de la República española es cosa, precisamente, de españoles, y, por tanto, no tiene nada que ver con la petición de un referéndum de autodeterminación en Catalunya.

Es decir, la sociedad catalana espera las reformas del Estado, y se implica en la propia forma de Estado. La cuña de la operación Felipe VI hace su efecto. Y es que, como incide un dirigente de CiU, “fue el propio Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, quien dio la noticia de la abdicación del Rey, y no el propio monarca”.

Algo que se considera indicativo de que el Estado se ha puesto en marcha.
Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad