La sociedad catalana se organiza para romper el monopolio del soberanismo

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DEBATE SOBERANISTA

Manifestantes en la Diada, en las Ramblas./EFE/Marta Pérez

21 de abril de 2014 (21:32 CET)

Consideran que están a punto de “romper el muro de silencio” que han impuesto los soberanistas. No quieren aparecer como una réplica a la Asamblea Nacional Catalana (ANC), pero asumen que, a partir de ahora, deberán liderar una parte de la sociedad catalana que no desea trazar fronteras, y que se siente “tan catalana como española”, una posición que, hasta hace bien poco, siempre ha sido mayoritaria en los sondeos.

La Sociedad Civil Catalana, una entidad impulsada por profesionales cercanos al PP, Ciutadans o al PSC, tiene este miércoles un reto y ha organizado para el día de Sant Jordi, en el Teatro Victoria, un acto para darse a conocer a la población catalana con el objetivo de hacer ver a todos los catalanes que “existe otra visión, que defiende que Catalunya y España deben seguir juntos y colaborando para mejorar, como ha ocurrido hasta ahora”, en palabras de uno de sus impulsores, el empresario Josep Ramon Bosch.

El miedo impuesto


La entidad la encabeza Josep Rosiñol, presidente de la junta provisional, Isabel Porcel, abogada y secretaria de la junta, el ya citado Josep Ramon Bosch, licenciado en Historia y fundador de Somatemps; Joaquim Coll, historiador, y cofundador de Federalistes d'Esquerres; y Susana Beltrán, que ejerce de profesora de Derecho Internacional en la UAB.

Bosch asegura que se ha acercado “mucha gente conocida en sus ámbitos profesionales, y que, por ahora, prefieren no salir a la luz pública”. Ello es indicativo, según los responsables de Sociedad Civil Catalana, de que existe un “cierto miedo” para romper con el discurso imperante en los medios de comunicación públicos de la Generalitat, y de otros medios privados que favorecen las tesis independentistas.

División a la vasca

¿Comienza a producirse en Catalunya una división social, a la manera del País Vasco? Ninguna entidad en Catalunya responde de forma afirmativa a esa pregunta, pero el nacimiento de Sociedad Civil Catalana es significativo. Entre sus objetivos está el de organizar una gran marcha para la Diada del 11 de septiembre, que coincidirá con la iniciativa que ha organizado la ANC.

Bosc insiste en que no se trata de ir en contra de la ANC. Y que existe una primera e importante diferencia. “La ANC está marcando el paso al Govern que preside Artur Mas, y nosotros no queremos mediatizar en la política, no entramos en las respuestas, en si es mejor o no un proyecto federal, porque para eso ya están los políticos”.

Entonces, ¿qué quieren estos profesionales? El gran objetivo es crear un sentimiento, al margen de aportar datos desde diferentes disciplinas, favorable a “permanecer juntos”. Y en eso, según Bosch, “la sociedad catalana, en su mayoría, creemos que está a favor”.

Personas anónimas

En el acto en el Teatro Victoria se proyectará un video con la intervención de “personas anónimas”, que apuestan por ese reencuentro entre España y Catalunya, para manifestar que la sociedad catalana “es plural, y que el soberanismo no lo es todo en Catalunya, aunque se exprese con mayor contundencia”, explica Bosch.

Y habrá “personas con vínculos con Unió Democrática, con el PP, con Ciutadans, y con el PSC”, y también con ICV y CCOO, demostrando que “hay una alternativa” al soberanismo y a entidades como la ANC, que preside Carme Forcadell, y que este mismo lunes quiso condicionar, de nuevo, los pasos del President Mas.

Progreso junto al resto de españoles

En su acto fundacional, Sociedad Civil Catalana asegura que “los catalanes hemos progresado junto al resto de españoles gracias a la unión de esfuerzos, el diálogo, la democracia y el respeto a la pluralidad" y añade que "no queremos quedarnos pasivos ante el intento secesionista de desarraigarnos del resto de españoles rompiendo los vínculos profundísimos que nos unen; o que nos aparten de este proyecto ilusionante que es Europa".

El hecho es que, al margen de todas las precauciones y de las palabras prudentes de unos y otros –también de la ANC o de Omnium Cultural—ya se ha creado una división en la sociedad catalana entre los posibles constitucionalistas y los independentistas, como ha ocurrido durante décadas en el País Vasco, y sigue ocurriendo. Ello lo demuestra la fragmentación del Parlament de Catalunya, según los últimos sondeos publicados.

Y eso es, precisamente, lo que el catalanismo político siempre quiso evitar.
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