Quim Torra saluda al Rey Felipe VI durante el acto de este viernes en la plaza Cataluña de Barcelona.  EFE

La última provocación de Torra muestra al independentismo más desquiciado

stop

La implementación fallida de la 'república' es un hecho y el soberanismo busca en el calendario cualquier momento para calentar a la opinión pública

Madrid, 19 de agosto de 2018 (04:55 CET)

El balance de la presencia del Rey en el aniversario de los atentados en Barcelona ha sido positivo, sin incidentes en la manifestación y con una utilización descarada del acto de la tarde a favor del secesionismo.

Tanto Carles Puigdemont como Quim Torra intentaron enturbiar el acto en los prolegómenos, con declaraciones sobre supuestas conexiones del CNI con los terroristas. Naturalmente sin mencionar los posibles fallos de los Mossos en los preliminares del ataque terrorista.

Solo dos pancartas contra el Rey perturbaron los actos de Barcelona. Felipe VI, en todo momento, consiguió preservar la dignidad de la representación del Estado, sorteando todas las trampas.

Solo dos pancartas contra el Rey perturbaron los actos de Barcelona

Tal y como analizamos la semana pasada, Puigdemont y Torra se encontraban con el dilema de recular en el rechazo y boicot anunciado al Rey por temor a las reacciones por el desplante y manipulación de las víctimas.

Recularon en sus intenciones de promover gestos directo de rechazo a la presencia de Felipe VI que asistió acompañado del presidente y de la Reina.

Hubo el postureo inevitable que empuja a los secesionistas a aprovechar cualquier ocasión para su causa. Laura Masvidal, la esposa de Joaquim Forn, exconsejero de Interior, pretendió representar a su marido en prisión y espetó al Rey que no era ella "quien debiera estar aquí"; el Rey le saludó sin inmutarse.

Reflexiones sobre lo ocurrido

El anunciado proyecto de implementación de la república empieza a dar señales de agotamiento. Las conversaciones promovidas por Pedro Sánchez es un anzuelo que hasta ahora ha ido funcionado. No se materializan más que en gestos de distensión y pequeñas concesiones del Gobierno, de segundo nivel.

Pero Torra ha conseguido resistir a las presiones de Puigdemont para proseguir en choques contra el Estado. Tanto el Parlament como la Generalitat no se han atrevido a cruzar líneas rojas que motiven la actuación de los Tribunales.

Apenas han reactivado la gestión de gobierno y la legislativa del Parlament. La CUP ha vuelto a reiterar que su apoyo parlamentario imprescindible sigue condicionada a la ejecución de pasos para el impulso de la república.

Qué espera el soberanismo

La lucha por la hegemonía en el campo del soberanismo en la estrategia contradictoria de los seguidores de Puigdemont con ERC tiene paralizada la agenda secesionista.

Indicios sobrados de un calendario de calentamiento de la opinión pública y de movilizaciones de cara a los juicios contra los políticos presos que se celebrará presumiblemente en otoño.

Retroceso en la internacionalización del conflicto incluida la confesión de Puigdemont de que era consciente de que ningún país reconocería la independencia de Cataluña.

La próxima encrucijada es el debate parlamentario sobre el techo de gasto

El descenso de las inversiones, la bajada del turismo y el goteo de fuga de empresas sigue creando más incertidumbres en la economía catalana.

Ada Colau es consciente de su debilidad en el Ayuntamiento de Barcelona y empieza a realizar gestos de distanciamiento con los partidos de la secesión. Empiezan a estar presentes las elecciones municipales.

La próxima encrucijada es el debate parlamentario sobre el techo de gasto. Los diputados del Pdecat han condicionado su necesario apoyo a la puesta en libertad de los políticos presos.

La presencia del Rey en los actos de Barcelona ha obligado a Torra a dar un paso atrás que ha querido compensar con su declaración de intenciones de atacar al Estado.

Pronto sabemos si era una bravuconada o tiene un plan para dar forma a ese desafío.

Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad