La ventaja de Mas: un escaño en Barcelona cuesta más del doble que uno en Girona

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La carrera hacia el 27S

Artur Mas, tras el anuncio de las elecciones del 27S

en Barcelona, 15 de agosto de 2015 (21:06 CET)

Todavía no se sabe qué pasará en Cataluña en próximo 27 de septiembre. Apenas hay encuestas electorales. Además, la aparición de factores hasta ahora desconocidos en la política catalana como la lista conjunta de independentista, la irrupción de la izquierda alternativa o la concurrencia de Unió en solitario hacen muy incierto el resultado.

Pero sí hay un par de circunstancias que juegan de forma clara a favor de Junts pel sí la lista soberanista impulsada por Artur Mas. La primera es la ley electoral, que favorece la obtención de escaños en Girona y Lleida, que son precisamente las provincias donde se concentran más votantes independentistas.

A falta de ley propia, se aplica la española

Para lograr un escaño en Lleida, un partido necesita 20.915 votos. Para conseguir un diputado por la provincia de Barcelona, se requieren 48.520 sufragios, es decir, más del doble. El listón también está mucho más bajo en Girona, donde cada representante en el Parlament cuesta 30.048 votos, y Tarragona, donde se exigen 31.217 votantes por escaño.

¿Por qué no valen igual los votos de todos los catalanes? En las primeras elecciones al Parlament, en 1980, Cataluña no tenía ley electoral propia, así que aplicó la española. El resultado fue sorprendente, en una comunidad claramente de izquierdas, ganó un partido nacionalista, la CiU de Jordi Pujol.

Escasa proporcionalidad

La ley española prima la territorialidad para evitar que las provincias menos pobladas carezcan de representación en las Cortes. Por eso, no es una ley proporcional. Como Pujol, que estuvo 23 años en el poder, vio que esa norma le favorecía, la mantuvo y nunca redactó una ley electoral catalana tal y como preveía el Estatut.

Con el tripartito hubo un primer intento de dictar esa ley catalana, pero no se logró, porque los intereses de los partidos que lo componían no eran coincidentes. El PSC e Iniciativa –lo mismo que el PP y Ciutadans- son partidarios de incrementar la proporcionalidad, sabedores de que sus votantes se concentran en Barcelona y su área metropolitana.

Maragall ganó en votos, pero no en escaños

ERC y CiU son conscientes de que tienen más predicamento en Girona y Lleida y por eso abogan por mantener la máxima territorialidad. A lo largo de esta legislatura, se ha intentado resolver el asunto, pero no se ha conseguido el acuerdo, al requerirse un quorum específico, y al ser tan dispares los intereses de los partidos.

Así, para las elecciones de 2015 se mantendrá esta ley española, que tan ventajosa ha sido para el nacionalismo. Tanto, que en las elecciones de 1999, el PSC, con Pasqual Maragall a la cabeza, fue la lista más votada (con 1.183.299 sufragios y 52 escaños) y, sin embargo, fue CiU quien ganó las elecciones con los 1.178.40 votos y 56 escaños que obtuvo Pujol.

La CUP no secunda los planes de Mas

Ahora, la aplicación de esta ley supone una complicación añadida. Mas plantea las elecciones de septiembre como plebiscitarias. Eso quiere decir que si ganan las fuerzas independentistas, se verá legitimado para declarar que Cataluña se separa de España. Pero ¿si ganan en votos o si ganan en escaños?

Mas considera suficiente ganar en escaños para hacer esa declaración. La otra lista independentista, la de la CUP, no le secunda y sostiene que no habrá legitimidad independentista si no se obtiene una victoria en votos. El asunto será, sin duda polémico, pero no estallará hasta el 28 de septiembre.

Puente en el área metropolitana

Por el momento, Mas se ha buscado otra estrategia para ahuyentar a los votantes de Barcelona y sus alrededores que, según todos los sondeos, son más reacios a apoyar la independencia. El presidente de la Generalitat ha convocado los comicios entre dos fechas estratégicas.

La campaña electoral empieza el 11 de septiembre, Diada de Cataluña. Así, la contienda electoral arrancará con una gran manifestación a favor del independentismo, que ya está organizando la Asamblea Nacional Catalana.

Y concluirá el 27 de septiembre cuando se pongan las urnas. Resulta que esa fecha coincide con un gran puente, pero sólo en Barcelona y su área metropolitana. El día 24 se celebra la Mercé, patrona de Barcelona, por lo que muchos de estos votantes anti independentistas podrían caer en la tentación de la abstención si aprovechan ese último puente veraniego. En el resto de Cataluña no es fiesta.

     

 

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