Lagarde rechaza dimitir al frente del FMI tras ser imputada en el caso Tapie

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La Policía francesa investiga a la ex ministra de Economía por su intermediación con el empresario

Christine Lagarde con el embajador francés en la OCDE, Roger Karoutch

27 de agosto de 2014 (12:16 CET)

Christine Lagarde quiere seguir al frente de la dirección del FMI y no se plantea dimitir, después de que la Justicia francesa la haya imputado por el caso Tapie. A la ex ministra de Economía francesa se la investiga por su presunto trato de favor en relación al millonario pago de una indemnización al empresario Bernard Tapie.

Lagarde, tras declarar en París, ha asegurado que regresa a Washigton. “Volveré a trabajar a partir de esta tarde”, ha afirmado.

Lo que investiga la justicia, por lo que ha sido imputada Lagarde, es el arbitraje de la ex ministra, antes de ser nombrada directora gerente del FMI, en el conflicto que se originó en 2008 entre el empresario especialista en bancarrotas, Bernard Tapie, que era amigo del presidente Nicolas Sarkozy, y que era banco público, Crédit Lyonnnais. La entidad medió en la venta de Adidas en 1993 a Robert Louis-Dreyfus.

Parar el caso

¿Qué ocurrió? Tapie recibió entonces 285 millones de euros, después de una demanda al Gobierno. Su argumento fue que la entidad financiera de propiedad pública le había engañado con la venta de su participación en Adidas. En primera instancia, la justicia francesa falló en contra de Tapie en 2006. Sin embargo, el caso siguió abierto, cuando Sarkozy accedió a la presidencia de la República, apoyado, precisamente, por Tapie, tras las elecciones de 2007.

En aquel momento, la ministra Lagarde trató de cerrar el caso, y accedió a retirar los procedimientos judiciales. El caso se trasladó a una entidad de arbitraje de tres miembros, a pesar de que Lagarde recibió recomendaciones, desde el propio Ministerio de Economía, para que el caso se mantuviera en los cauces jurídicos.

Ahora, la Justicia ha imputado a Lagarde, a quien la Policía llegó a registrar su domicilio. La directora gerente del FMI, que vive y trabaja en Washington, considera que no debe ahora dimitir por esa investigación.
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