Las broncas del Congreso evidencian la parálisis política

Las broncas del Congreso evidencian la parálisis política

stop

La velocidad de la política en el Congreso hace que la realidad sea una foto fija de un 'postureo' permanente

Madrid, 22 de noviembre de 2018 (04:55 CET)

Ayer, miércoles, los ujieres del Congreso estuvieron ocupados buscando los restos de un escupitajo que supuestamente arrojó un diputado de ERC sobre el escaño del ministro de Exteriores. Espero que entiendan que esta es una licencia literaria sobre la sesión de control. El escupitajo -cuyo rastro está en búsqueda y captura- ,según la versión de quien lo habría recibido, Josep Borrell, fue arrojado por un diputado de ERC cuando salía en procesión de custodia compartida de Gabriel Rufián, que después de haber sido apercibido por tres veces, fue expulsado del hemiciclo por la presidenta Ana Pastor. A la vista de lo sucedido, no es extraño que Sánchez no se atreva a negociar los presupuestos con socios como Rufián y compañía.

El Congreso es testigo excepcional de una realidad política líquida en la que nada es estable ni nada permanece. La velocidad de la política líquida hace que la realidad cambiante parezca una foto fija de un postureo permanente. Todos a la búsqueda desesperada de un titular efímero que se queda viejo cuando la tinta que lo escribió todavía está fresca.

Transcurridas unas semanas de la solemne ruptura de relaciones decretada por el presidente Sánchez con el PP, resulta que los dos partidos habían llegado a un acuerdo exprés sobre nada menos que la renovación del Consejo General del Poder Judicial. Y esa maldición liquida de la política española actual ha determinado que el acuerdo haya saltado por los aires antes de ser presentado oficialmente a la aprobación de sus señorías.

Lo anormal en la política española es que Ignacio Cosidó, portavoz del Partido Popular en el Senado, no haya sido cesado de sus responsabilidades tras conocerse el Whatsapp en que presumía de controlar un Consejo del Poder Popular que todavía no era efectivo. Por si el sistema no estaba suficientemente desacreditado, Cosidó ha tenido la amabilidad de certificar su manipulación.

Si la velocidad del acuerdo sobre el CGPJ venía justificada por el descrédito en que había caído el Tribunal Supremo después de las piruetas en la sentencia de las hipotecas, el remedio ha puesto más en evidencia la crisis profunda del universo judicial español.

Una pregunta para la reflexión: ¿Hay algo sólido en el actual momento de la política española? La respuesta es un 'no' categórico

Ni siquiera la propuesta verbalizada por el presidente Sánchez en su reciente viaje a Marruecos de organizar un campeonato Mundial de Fútbol por España, Marruecos y Portugal. Resulta que el gobierno portugués se entero de este fuego de artificio cuando la prensa dio cuenta del viaje de Sánchez a Marruecos. ¿Hay alguien que tenga un plan que no muera devorado por esta dictadura de la instantaneidad?

La chistera del presidente de Gobierno tiene una capacidad ilimitada. Lo mismo cabe el cadáver del dictador que los acuerdos presupuestarios con Podemos. Pero en realidad, como son propuestas liquidas, no ocupan tanto espacio.

En el laboratorio que han instalado Sánchez e Iván Redondo en la Moncloa se produce un milagro de alquimia que cada día lanza a la opinión pública un fogonazo para generar la sensación de un ejecutivo trepidante. Sobran proyectos porque no hay ninguna estrategia.

Todo apunta a que se celebrarán elecciones múltiples el próximo mes de mayo

La tendencia de esta semana es que se celebrarán elecciones múltiples -autonómicas, municipales, europeas y generales- el próximo mes de mayo. La chistera ha determinado que este gobierno ya no tiene como principal objetivo aguantar. Dicho sea de paso, “aguantar”, como meta, es una aportación inédita y extraordinaria al derecho político.

Con la reforma abortada por un Whatsapp del CGPJ, es muy difícil elaborar un vademécum de los proyectos de este gobierno. Sencillamente porque cuando se lanza cada propuesta nunca se tiene preparado el paso siguiente, es decir, su materialización. Los proyectos solo tienen como función ser formulados.

Hagamos un pequeño repaso

La promesa de presentar proyecto de Presupuestos Generales del Estado, tantas veces formulada, se encuentra en cuarentena. Eran esenciales para dar continuidad al gobierno justo hasta que Sánchez decidió que no hacía falta ni presentarlos, ¡Qué pereza negociarlos sin garantías!

La ubicación final de los restos del dictador, a la que tantas fechas se había comprometido Pedro Sánchez, está pendiente de la tramitación administrativa, como si este ejecutivo no sabía de antemano que todo tiene un trámite en un Estado de Derecho.

Los impuestos a la banca, tantas veces anunciados, han sido desestimados hace unas horas. Se han formulado tantas reformas fiscales que es imposible recordar en que consistían. La subida del salario mínimo, que iba a formal parte de los presupuestos y que era argumento esencial para presionar a los socios Frankenstein del Gobierno, ahora se hará por Decreto Ley.

Cuando se cierren los colegios electorales en Andalucía sabremos si el ocultamiento de las siglas del PSOE y ha servido para que Susana Díaz sea otra vez presidenta de la Junta

Los réditos de la expulsión de Rajoy se están esfumando. Un día de estos, cuando haya un instante de sosiego, los ciudadanos se empezarán a preguntar por el número de leyes que están en tramitación parlamentaria y por los trabajos prácticos de un legislativo entretenido en dilucidar sobre futuros indultos que necesitan una sentencia previa firme para poder ser efectivos.

Tengamos un poco de paciencia. Por lo menos hasta el día dos de diciembre, cuando se cierren los colegios electorales en Andalucía. Entonces sabremos si el ocultamiento de las siglas del PSOE y el haber tenido escondido al secretario general del partido y presidente de Gobierno ha servido para que Susana Díaz sea otra vez presidenta de la Junta de Andalucía.

A falta de realidades políticas, siempre podemos marear nuevas medidas para encontrar responsables por todos los crímenes del franquismo. La pena es que para entonces, solo por criterios de esperanza de vida, estarán todos muertos y ya no podrán ser juzgados. ¿O acaso nadie ha caído en la cuenta de que para ser sujeto de un juicio penal es condición imprescindible estar vivo?

Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad