Las deudas echan a Unió de las elecciones generales

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El congreso de los democristianos se aplaza hasta otoño a la espera que se clarifique su situación económica

Ramon Espadaler, el último líder de Unió, el histórico partido democristiano actualmente en proceso de liquidación.

Barcelona, 11 de mayo de 2016 (01:00 CET)

Sin dinero, sin diputados y casi sin tiempo. Unió decidirá está semana si concurre a las elecciones del 26J. El comité de gobierno del partido, con su secretario general al frente, Ramon Espadaler, se reunirá probablemente el sábado para anunciar la decisión final, aunque pocos, por no decir nadie, cree aún en la posibilidad de presentarse.

Fuentes del consejo nacional de Unió indican que, desde que el partido se declaro en preconcurso de acreedores en marzo pasado, se encuentran "en hibernación aunque estemos a las puertas del verano".

En cambio, desde el comité de gobierno, la ejecutiva del partido, se asegura que, independientemente de si se presentan o no a las elecciones del 26J, siguen trabajando en la "vertebración" de un espacio catalanista no independentista con otros colectivos.

Estas fuentes recuerdan que en las últimas elecciones catalanas del 27S obtuvieron más de 102.000 votos, el 2,51%, que no les permitieron obtener representación parlamentaria pero que "no se pueden desdeñar" porque indican que Unió cuenta con espacio político. En las generales del 20D, con Josep Antoni Duran i Lleida como cabeza de lista, se quedaron por debajo de los 65.000 votos.

Unió vende su patrimonio

Las fuentes consultadas reconocen que el problema no está en los resultados electorales, ni siquiera en el hecho que sean una formación extraparlamentaria, sin ningún diputado electo, sino en la situación económica.

Unió anunció en marzo pasado que se encuentra en preconcurso de creedores por una deuda de 19 millones de euros. Con posterioridad, sus ex socios de Convergència les reclamaron 1,8 millones de euros por la liquidación de CiU.

La ley establece un periodo de tres meses para alcanzar un acuerdo con los acreedores y uno más para presentar la solicitud de concurso ante un juzgado mercantil. Desde que se declaró en preconcurso, Unió se ha desprendido de diversos locales y mantiene a la venta su sede central de la calle Nápoles de Barcelona.

El congreso se aplaza a otoño

Unió ha aplazado su congreso hasta otoño a la espera de que se clarifique su situación económica. Este congreso, en principio previsto para octubre, se desarrollará en dos fases: en la primera, se renovarán las estructuras internas y se redefinirá la orientación política y, en la segunda, se nombrará una nueva dirección.

Fuentes de la ejecutiva Unió indican que esperaran hasta el congreso del próximo otoño para renovar los cargos que han quedado vacantes, entre los que se encuentra el número uno del partido –la presidencia del comité de gobierno, que ocupó Duran i Lleida hasta que dimitió el pasado enero– y el número tres –la vicesecretaria general, que abandonó hace tan solo unos días Antoni Font–.

Como vicepresidenta de Unió sigue figurando, al menos en su página web, Joana Ortega, aunque públicamente asegure que se ha desvinculado de la vida del partido. Ortega dedica ahora todo su tiempo a la empresa privada.

En la ejecutiva confirman que no acude a las reuniones del comité de gobierno, pero recuerdan que participó en los mítines de apertura y clausura de la campaña del 20D, así como en el consejo nacional del partido de enero en el que Duran i Lleida dejó todos sus cargos.

Si Ortega no lo pide formalmente, su nombre seguirá figurando en la ejecutiva.
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