Las esteladas acaban con el deshielo Barcelona-Madrid

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El espectáculo montado en torno a la prohibición de las banderas independentistas pone en la cuerda floja a la delegada de Gobierno en Madrid, y han reabierto heridas entre el Ejecutivo y el Govern

Seguidores del F.C. Barcelona despliegan esteladas en un partido de la Champions. / EFE

Barcelona, 22 de mayo de 2016 (01:00 CET)

La lamentable impunidad de la delegada de Gobierno en Madrid, Concepción Dancausa, acaba en tablas, o eso parece. No queda un solo constitucionalista, en su sano juicio, que apoye la prohibición que ha promovido.

Martín Pallín ha sido el último en ridiculizar la intromisión de la Delegada en una ley de banderas virtual; tan "virtual como que no existe". La Generalitat se ha tomado la prohibición abortada como un agravio a Cataluña peor que cualquier otra medida adoptada por el gobierno de Mariano Rajoy contra el proceso secesionista. La exageración es la nota descollante del levensraum (espacio vital) soberanista. El tímido deshielo protagonizado entre Oriol Junqueras y Soraya Sáenz de Santamaría acaba mal.

Fernández Díaz mira para otro lado

¿Quién le dijo a Dancausa que les prohibiera llevar esteladas a los del Barça? A mí que me registren, piensa en voz alta Jorge Fernández Díaz. Castellana está muy cerca de las andanas que flanquean las marchas futbolísticas de la capital, camino de Cibeles o de Neptuno. El ministro podrá ver detrás de unos buenos infrarrojos a las hordas soberanistas o al sevillismo del Arrebato campando a sus anchas hasta bien entrada la madrugada, hora de los trenes y los aviones de regreso.

El titular de Interior es de los que van a Barcelona el fin de semana, pero este domingo ocupará una butaca en el palco del Manzanares y guardará plaza en su despacho al albur de Moncloa o de un susto inesperado.

Diversas interpretaciones

En las últimas horas, han sido varias las interpretaciones monclovitas que deslizan el enfado de la vicepresidenta Soraya con Dancausa y su exigencia del cese de la delegada, finalmente abortado por el mismo Mariano Rajoy: "Después de la final, lo veremos todo más claro".

Sin dimisión, asistimos al final romo de una historia triste: Ahora Madrid le envía un mensaje a la delegada del Gobierno, con un "¡ánimo, sé fuerte!", siguiendo el modelo Rajoy-Bárcenas, después de que el juez de lo Contencioso-Administrativo número 11 de Madrid haya permitido el acceso con banderas esteladas en la final de la Copa del Rey, y de que agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) hayan pedido al Ayuntamiento papeles sobre contratos de la Púnica que podrían incriminarla. Dancausa lo sabe: aquí o "la haces o te la hacen".

El partido se desentiende

El país del "y tú más" está habitado por seres transparentes dentro de una urna de cristal. Dancausa vive en el PP, el partido de la corrupción y la traición; de montescos y capuletos. Y de eso tiene ya una buena muestra después de que el titular de Interior, Fernández Díaz, haya dicho que él no tiene nada que ver con "eso de las esteladas" y que la prohibición había sido una decisión de la Delegada.

Ya lo sabes. Así es la política en la era de los costes unitarios: si metes la pata en cosa tuya; si aciertas, el mérito es del partido. Es decir, Dancausa se encomendó a un Dios menor o vio un gato negro antes de meterse en un avispero similar a los que frecuenta el arzobispo de Valencia, monseñor Cañizares.

Para no caer en sortilegios, antes de pisar la pajiza arenas de Las Ventas, el Gallo y Belmonte andaban sin mirar al suelo un buen rato a la espera del paseíllo; solo seguían si sonaban los primeros acordes de Marcial tú eres el más grande. En la Monumental de Barcelona, el Gallito no quiso matar a un miura porque le miraba de reojo. La alegre concurrencia lo entendió. Pero hoy, después clausurar la muerte del Toro de la Vega, nadie pisa una piel de plátano tan enorme como la de Dancausa. Bueno, tal vez lo haga Sánchez Dragó, pero embozado en los festejos de Gárgoris y Habidis.

El origen acomodado de Concepción Dancausa

Burgalesa de origen, Concepción Dancausa es una dama de Tercios Familiares; una señora endomingada de Casino Mercantil, de las que rinden pleitesía a los patronatos de corte autoritario y que acuden a las funciones litúrgicas con mantilla de seda y orfebrería.

Hija de alcalde y presidente de Diputación, Concepción se licenció en Derecho y fue funcionaria del extinto Cuerpo del Organismo Autónomo Administración Institucional, joya del verticalismo corporativo. Es la hermana de la consejera delegada de Bankinter, María Dolores Dancausa, de alta consideración ejecutiva en el IBEX 35, lo que no es poco en un ambiente de tirantes, gomina y corbata de satén.

Después del desaguisado, Concepción barrunta: ¿Dimito, cómo me pide el presidente catalán? ¿O dejo pasar unos días y cuando baje el suflé facha me voy por orden expresa y disimulada de Soraya?. Ella esperará. Ahora, ya sabe que la UCO es cosa de Sáenz de Santamaría, mientras que la UDEF le compete a Interior. No hace falta dessir más, como expresó Bernd Schuster, antes de su último Barça-Madrid. 

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