El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Congreso. EFE/Zipi

Los barones del PSOE se imponen a Sánchez tras una rebelión silenciosa

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Sánchez gana tiempo mientras los barones se preguntan si tiene credibilidad todavía para seguir con la práctica de decir una cosa y la contraria

Barcelona, 13 de diciembre de 2018 (04:55 CET)

En el debate de Cataluña versus brexit, en el que Pedro Sánchez se empeñó en establecer paralelismos, empezaron a sonar los himnos solemnes del réquiem de Brahms. Llamadas de Podemos para que salve "el espíritu de la moción de censura". En el gorigori de Pablo Iglesias hubo estopa para unos y otros; al presidente le pidió que aguante las presiones para no incendiar Cataluña y a los secesionistas de Quim Torra que cesen en “su huida hacia adelante dinamitando cualquier posibilidad de acercar posturas para frenar la ola reaccionaria que formarían PP, Cs y Vox, instalada en la “lógica de Aznar” y del “a por ellos”. El ambiente fue de final de ciclo.

Sánchez se volvió a resetear. Un improvisado giro al centro político, como si fuera un espacio del que se puede entrar y salir con comodidad y sin daños colaterales. Un dirigente territorial del PSOE reconocía a este medio que lo que no ha descubierto Sánchez todavía es que “no hay buen viento para quien no tiene rumbo”. ¿Tiene credibilidad todavía Sánchez para seguir con la práctica de decir una cosa y la contraria para volver a la primera?

En la Moncloa, el brujo demoscópico de Sánchez, Iván Redondo, instauró un informe semanal para el núcleo duro del presidente en el que primaba el resumen de cuantos puntos se habían ganado y cuantos perdidos en los siete días. Una concepción de la política instantánea que pretende no tener en cuenta los recorridos.

Solemnemente, el presidente, en sede parlamentaria, se comprometió a enviar policías a Cataluña si fuera necesario. Un axioma de perogrullo, “que a la mano derecha llamaba puño”. Solemnidad de lo obvio como una tecnología política de urgencia.

Borrell no se alivió de reconocer que la política de desinflamación en Cataluña no ha tenido éxito

Quizá lo más atinado que se dijo ayer le corresponde al ministro Josep Borrell en el foro del diario ABC: “Se puede hacer cumplir la ley sin necesidad de aplicar el artículo 155”. El ministro de Exteriores no se alivió de reconocer que la política de desinflamación en Cataluña no ha tenido éxito".

El presidente del Gobierno mantuvo la ponderación, cargó contra Ciudadanos y PP, por su deseo de incendiar Cataluña. Un cuidadoso discurso para que se observe un primer paso en el distanciamiento de los secesionistas sin comprometerse con ninguna formula política, frente a las demandas del PP y Ciudadanos de aplicar inmediatamente el artículo 155.

La desinflamación anunciada por Elsa Artadi, rectificando y reconociendo tácitamente el derecho de reunión del Consejo de Ministros en Barcelona, puede que no llegue a tiempo o no signifique anular las protestas convocadas por los radicales el próximo día 21. El proceso de reseteo de Pedro Sánchez en la cuestión catalana lleva su tiempo.

Como informábamos en este medio, el clímax está previsto cuando los presupuestos generales sean rechazados por la falta de acuerdo con los secesionistas. Será cuando Sánchez culmine el proceso de lavado de imagen electoral, entre otras cosas, necesario por la preocupación y presión de los barones socialistas. 

Es una rebelión sigilosa de quienes están horrorizados con lo que les pueda pasar en las elecciones autonómicas y locales. El estigma de Andalucía no hace más que crecer. Y en la punta del Iceberg están las consecuencias y el precio que creen que pagará el PSOE por la política de concesiones en Cataluña.

Hay razones sólidas para esta rebelión silenciosa

Todo el proceso de dimisión de Sánchez y resurrección con la recuperación de la secretaría general ha dejado huellas profundas. Algo que los promotores de aquellos hechos ni quieren repetir ni dar la sensación de que ese es su propósito. Por eso no hablan más claro.

De momento, Emiliano García Page ha verbalizado su preocupación recordando lo que la industria de la caza significa para Castilla La Mancha. Y ha ido más lejos, de forma elíptica, lanzando la idea de futuro de que los partidos secesionistas, si siguen desafiando la Constitución, debieran ser ilegalizados.

La caza y los toros han sido el asidero para llamar la atención del presidente de Extremadura, aludiendo a los 80.000 votantes de su comunidad que son cazadores. Al coro se ha unido el presidente de Aragón, Javier Lambán en Siijena.

Tal vez sea este descontento y preocupación sea la razón por la que el presidente y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, haya convocado por primera vez en la historia reciente del PSOE una reunión solo con los barones socialistas que no gobiernan en sus territorios. Es decir, con los incondicionales y más adeptos.

Sánchez  defiende que la política catalana no explica por si sola la desmovilización socialista en Andalucía

En la reunión, el secretario general del PSOE y presidente del Gobierno ha afirmado que la política catalana no explica por si sola la desmovilización socialista en Andalucía. Se ha centrado en pedir a los secretarios generales autonómicos una mayor movilización para explicar los logros de su gobierno.

El revuelo más subido de tono contra las políticas del Gobierno se produjo el martes en la reunión del Grupo Parlamentario Socialista, donde la diputada Soraya Rodríguez, apoyada por José María Barreda, Odón Elorza y Antonio Pradas forzaron un pequeño debate sobre las causas del descalabro andaluz.

Un dirigente histórico del PSOE, que también prefiere no saltar de momento a la palestra, ampliaba a Economía Digital las razones del sigilo con que se manifiesta la rebelión o protesta de los barones socialistas. El PSOE siempre ha estado marcado por la ruptura durante la Segunda República entre Indalecio Prieto y Francisco Largo Caballero. Poner en peligro la unidad es algo todos los socialistas, en mayor o menor grado, tienen miedo de que se produzca.

Todos estarán pendientes de lo que suceda en Barcelona el próximo día 21, con motivo de la celebración del Consejo de Ministros

La brújula de Pedro Sánchez tiene una extraordinaria querencia a marcar rumbos alternativos. Tantos como los que señala los estadios sucesivos desde que se fotografío debajo de una inmensa bandera española a las recientes declaraciones de la ministra de Justicia, que comparaba la inconstitucionalidad de los postulados de VOX con el sentido respeto a la Constitución de los secesionistas catalanes.

Todos pendientes de lo que suceda en Barcelona el próximo día 21, con motivo de la celebración del Consejo de Ministros, al que José Luis Ábalos dudaba en acudir y que fue contradicho inmediatamente por el Gobierno. Vamos a asistir con toda atención al desarrollo que tiene previsto el presidente del Gobierno para tratar de que vuelvan al redil los electores socialistas disconformes y preocupados con sus políticas catalanas.

Pedro Sánchez tiene la ventaja de una enorme experiencia en la prestidigitación de sus propuestas. Pero los más prestigiosos magos tienen encima la espada de Damocles de que los espectadores descubran sus trucos.

Para saberlo, solo tenemos que esperar.

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