Los grandes empresarios presionan para que PSOE y PP intercambien cromos

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Pedro Sánchez comparece ante los medios la noche del 24 de mayo

en Barcelona, 26 de mayo de 2015 (21:40 CET)

Los empresarios quieren que el Partido Popular (PP) y el Partido Socialista (PSOE) pacten. Andalucía a cambio de la alcaldía y la Comunidad de Madrid; Asturias por Murcia; o dame tú las capitales gallegas que yo te doy las manchegas. Así, las veces que haga falta. Dicho de otro modo, los lobbies intentan que las formaciones "tradicionales" se repartan los cromos con los que lograr investiduras rápidas que, además, bloqueen el paso a "la extrema izquierda".

Esperanza Aguirre es la única candidata popular que públicamente, y por ahora, ha ofrecido a los rivales tradicionales un acuerdo que asegure su proclamación como alcaldesa de Madrid. El argumento es el mismo que dirimen los empresarios. "Los votantes de centro", en referencia a los sufragios acumulados por el bipartidismo, "suman mayoría" en la capital, asegura. El asunto parece encarrilado hacia una vía muerta.

La formación de Mariano Rajoy no puede dar a la de Pedro Sánchez nada que los socialistas no logren mediante otros resortes, esencialmente Podemos. En el PSOE ya han recibido varios mensajes a través de conductos indirectos. Los emisores militan, en su mayoría, en el Instituto de Empresa Familiar (IEF). Aunque no hay una estrategia institucionalizada, han recordado por separado que el secretario general socialista les prometió no pactar con la formación de Pablo Iglesias.

Mensaje de Entrecanales

El presidente de Acciona, José Manuel Entrecanales, es el que está más molesto. Según distintas fuentes, quiere refrescar sin ambajes la memoria a Sánchez. Fue en septiembre cuando aseguró a la junta directiva del lobby que aislaría a Iglesias. La prensa del momento daba fe de las intenciones. El IEF agrupa a varios gigantes. Los presidentes de Prensa Ibérica (Juan Moll), Barceló (Simón Pedro Barceló), Osborne (Osborne y CIA), y Puig (Marc Puig) forman parte de su núcleo duro.

Por ahora, no hay síntomas de que el PSOE vaya a ceder. El mensaje que emana desde su sede es que articularán gobiernos progresistas con la intención de ser la fuerza que gestione más poder municipal y autonómico durante los próximos cuatro años. A cambio, entregarán plazas (como la capital española). Con esta hoja de ruta intentará, incluso, el asalto a la Comunidad de Madrid. El próximo viernes, Sánchez se verá con el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, en las jornadas del Círculo de Economía.

Encargo de Gabilondo

Lleva el encargo de Ángel Gabilondo de tantear las posibilidades de formar un frente junto a Podemos que desplace a Cristina Cifuentes. Rivera, por su parte, ha dejado caer que daría prioridad al PSOE por delante del PP en su esquema de alianzas políticas. Las combinaciones y las maniobras para bloquear a candidatos incómodos con el status quo económico van en todas direcciones y hacia todas las plazas… menos en Barcelona.

El desmoronamiento de Xavier Trias, Jaume Collboni y Alberto Fernández Díaz ha dejado a los empresarios sin resortes a los que influir. Los grandes lobbies y las patronales al uso han interiorizado que Ada Colau gobernará la Ciudad Condal. Sus esfuerzos se concentran en Madrid y otras plazas clave. En el Ibex andan más tranquilos --Grecia presiona más a la bolsa que las elecciones--. Cabe destacar que sus miembros no están tan expuestos, como Acciona o FCC, a decisiones de alcaldes o presidentes autonómicos.

Barcelona, perdida

Las multinacionales españolas hace tiempo que habían interiorizado el giro radical hacia la izquierda que ha dado el país. Ahora, manejan informes que indican una recuperación de PP y PSOE hasta las generales. De este modo, consideran que el impacto del último resultado de "las fuerzas emergentes" es reversible. Podemos, la formación que les preocupa, supondría un 15% de los votos si se hubiera presentado unificada.

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