Los restauradores de la Diagonal quieren manifestarse para exigir a Colau que les deje poner terrazas

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Polémica en la ciudad

Una terraza en Madrid, en una imagen de archivo / EFE

en Barcelona, 02 de julio de 2015 (20:00 CET)

Los restauradores de la Diagonal no están dispuestos a perder el negocio que supone tener una buena terraza en una de las principales vías de la ciudad. La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha impuesto una moratoria para la apertura de nuevas terrazas, porque antes de permitir la instalación quiere saber qué opinan los vecinos al respecto. Pero, de momento, el Gobierno municipal no sabe cómo plantear esta consulta vecinal.

La consecuencia de esta indecisión es que este verano no habrá terrazas en la Diagonal. Los propietarios de los restaurantes están en pie de guerra y se plantean tomar "medidas de presión". Podrían incluso manifestarse para tratar de hacer cambiar de opinión a la alcaldesa, según explica el dueño de uno de los negocios afectados.

"Las terrazas son el pulmón hostelero de cualquier ciudad, de Londres, de París o de Berlín. Una capital como Barcelona no puede permitirse no tenerlas", indica este empresario. "La política de Colau en esta materia es muy restrictiva, por eso intentaremos unirnos todos los bares de la ciudad, no sólo los de la Diagonal, para acordar medidas de presión conjuntas", añade.

Unas cuantas multas

La alcaldesa ya ha anunciado que será "inflexible" a la hora de vigilar que la normativa sobre las terrazas se aplique de forma correcta en toda la ciudad. Desde el Ayuntamiento aseguran que muchas de estas instalaciones no cumplen sus obligaciones por lo que se refiere al mobiliario auxiliar o a las distancias respecto a la acera. En definitiva, que habrá una especial vigilancia y, por tanto, unas cuantas multas.

Precisamente, para evitar las sanciones, los restauradores de la Diagonal han descartado poner las terrazas sin tener la correspondiente licencia. Optarán por otras medidas de presión, además de la de manifestarse, que aún han de consensuar.

Esperan que los comerciantes también se sumen a sus reivindicaciones. De hecho, los dueños de las tiendas se lamentan de que la falta de terrazas limita la afluencia de público, porque al no poder sentarse, los paseantes optan por otras calles, como el paseo de Gràcia o la Rambla de Catalunya para hacer sus compras.

Culpan a Trias

Tanto unos como otros, restauradores y comerciantes, culpan de la situación al anterior alcalde, Xavier Trias, quien no quiso darles las licencias de apertura de terrazas antes de las elecciones, lo que les ha llevado a la actual situación. También lamentan que el Ayuntamiento se haya gastado tanto dinero en reformar la Diagonal y que esa inversión no haya servido para nada: "La afluencia de público no ha aumentado. Es exactamente la misma que antes de las obras", lamentan.

Además, desde el Gremio de Restauración denuncian que fue Trias quien introdujo una normativa mucho más restrictiva sobre las terrazas. Como consecuencia de eso, muchos bares se han visto obligados a quitar mesas, lo que implica una merma en la facturación y puede llevar incluso a que una pérdida de puestos de trabajo. El Gremio recibe una veintena de quejas de agremiados cada día por esta cuestión y calcula que son unos 2.000 los negocios afectados.

     

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