Mas asume el riesgo: sólo podrá gobernar con ERC hasta 2014

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NUEVO ESCENARIO

Artur Mas y Oriol Junqueras, en el Parlament./EFE/Andreu Dalmau

05 de septiembre de 2013 (14:09 CET)

En la esencia misma de Convergència Democràtica, y más aún en Unió Democràtica, existe un gran temor a quedarse como aquel pintor con la brocha en el aire. CiU, y principalmente la dirección de CDC, ha ido a remolque de Esquerra Republicana, y también por puro convencimiento, a favor de la vía independentista, del llamado derecho a decidir, pero también es consciente de que sin el aval del Estado no la podrá llevar a cabo.

Y eso es lo que ha asumido Mas, aunque ya lleva meses en esa línea, como ya apuntó Economía Digital en el mes de abril de 2013. Se trataba de la marcha atrás de Mas para tratar de agotar la legislatura.

El riesgo que ha asumido Mas, tras publicitar su larga reflexión personal de los últimos meses, es que sólo tiene garantizado el apoyo de Esquerra Republicana hasta 2014. Los republicanos, este mismo jueves, a través de su secretario general adjunto, Lluís Salvado, han insistido en que desean mantener la colaboración con CiU, pero siempre que en el próximo año se convoque una consulta soberanista. “Para 2015, ya se tomarán las decisiones necesarias”, ha señalado Salvadó.

¿Y los posibles socios alternativos?

Por tanto, la legislatura se podría abortar, aunque el deseo de Mas es finalizarla. Y, para cumplir ese deseo, como reclaman algunos dirigentes veteranos de Convergència desde hace meses, será necesario buscar otros socios parlamentarios.

El PSC ha recibido la propuesta de Mas de agotar la legislatura con frialdad. Para el primer secretario de los socialistas catalanes, Pere Navarro, se trata de una estrategia de Mas para “ganar tiempo y mantener el entretenimiento”, y el PP catalán no quiere saber nada de un posible acercamiento, por ahora.

Pero esas reacciones son naturales a corto plazo. Mas, por ahora, está en esta situación: ha prorrogado los presupuestos de 2013, lo que le obliga, con el nuevo objetivo de déficit del 1,58%, a recortar cerca de 2.000 millones. El conseller de Economia, Andreu Mas-Colell, prepara ya los presupuestos de 2014, que deberá negociar, en primer lugar con ERC.

Pero, los siguientes ejercicios, de 2015 y 2016 se plantean como una enorme incógnita. Dirigentes de CiU ya habían diseñado esa posibilidad, con la idea de ganar tiempo y buscar una aproximación con el PSC y el PP.

CiU recupera su espíritu conservador

Y, por ahora, el plan se mantiene. El problema es la estabilidad de los posibles socios. Pere Navarro busca cómo aplacar al sector crítico, y la presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho, sigue muy dolida por el asunto de la grabación de su conversación con la ex novia de Jordi Pujol Ferrusola, y el uso que de ello hizo CiU.

Mas, en cualquier caso, lo tiene claro. No convocará una consulta ilegal, si no obtiene el aval del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Y tampoco se prestará a una declaración unilateral de independencia, como le reclama Esquerra, en última instancia.

Se abre el juego. Mas ha rescatado esa esencia de CiU, ha recuperado ese espíritu más conservador de una federación nacionalista que se transformó, de la noche a la mañana, en una fuerza independentista.

El problema ahora llegará desde la llamada sociedad civil, más o menos utilizada por las fuerzas nacionalistas. La Assemblea Nacionalista de Catalunya, la ANC, ha redoblado sus esfuerzos para conseguir que la Via Catalana del 11 de septiembre sea un éxito que pueda modificar las intenciones de Mas.
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