Mas augura ante los empresarios el conflicto abierto con el Estado

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El ex presidente de la Generalitat pide pasar de ''la ley a la ley'', aunque prevé que el Gobierno bloqueará cualquier consulta en Cataluña

Artur Mas y Carles Puigdemont, durante una reunión del Comité Nacional del PDECAT./EFE/Andreu Dalmau

Barcelona, 28 de noviembre de 2016 (16:15 CET)

Llega el choque de trenes. Artur Mas, sonriente, haciéndose querer, ha pedido en la Cámara de Comercio de Barcelona que no se pongan "líneas rojas" en la posible etapa de negociación que se abre con el Gobierno. Y en esas, reivindica que se pueda discutir sobre el referéndum en Cataluña que defienden los soberanistas. La idea es pasar "de la ley a ley", y eso provocará "un conflicto de legitimidades" con el Estado

Mas ha defendido que nadie renuncie a sus postulados y que se entre en una negociación, por lo menos, en los 46 puntos que entregó a Mariano Rajoy en la pasada legislatura y que afectan a las infraestructuras y a competencias de la Generalitat. 

Pero el objetivo es otro, es el de convocar un referéndum, y preparar "movilizaciones" si el Estado obstaculiza todo lo que apruebe el Parlament. "Nuestra carta, la de la parte catalana, es la movilización, que hasta ahora hemos demostrado tenerla", ha asegurado Mas. La carta del Estado, según Mas, es lanzar una oferta de mejora del autogobierno, pero que debería ser, después, referendada en Cataluña. Según Mas, esa oferta "es altamemte improbable".

¿Salida del Estado?

Frente a un silencio enorme, en la Cámara de Comercio, Mas ha querido calmar a los empresarios. "No habrá inseguridad jurídica, y si alguien lo plantea, desde Cataluña, algunos estaremos enfrente". La vía, para Mas, es negociar de tú a tú con el Estado cuando se tenga la fuerza suficiente para poder tener un Estado. "Faltará acumular fuerzas, y cuando se tengan para tener un estado propio, entonces se podrá negociar". 

Con ello, Mas ha dibujado la posibilidad de elecciones constituyentes, para lograr ese objetivo, ¿Con quién, como candidato? Mas se reserva ese momento, pero ante el presidente de la Cambra, Miquel Valls, no ha dejado de sonreir.
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