Mas reclama ahora a los empresarios que faciliten la consulta soberanista

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DEBATE CON LA APD

Emili Cuatrecasas y Artur Mas./EP

18 de febrero de 2014 (17:04 CET)

La batalla del Gobierno catalán con el mundo empresarial ha cobrado intensidad. No se trata de contar quién está a favor y quién está en contra del proceso soberanista, pero el Ejecutivo que preside Artur Mas sí quiere que los empresarios se impliquen en el proceso, que “estén” pendientes de la situación política que vive Catalunya, y que faciliten la consulta soberanista.

Mas, en un nuevo acto con empresarios, esta vez en el transcurso de un coloquio con la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD), ha matizado sus palabras del pasado viernes, cuando en la presentación del libro Capitanes de la Industria, con un auditorio repleto de las empresas más importantes de Catalunya, reclamó el apoyo empresarial al proceso.

Este martes ha reiterado la petición, pero centrándola en el objetivo real, según el Govern, que defiende la sociedad catalana: la convocatoria de una consulta, la posibilidad de votar. En diversas ocasiones, este martes, Mas ha asegurado que la consulta “se debe hacer”. Y de ahí no se moverá el Ejecutivo catalán, pese al rechazo del Gobierno central. “No hace falta mojarse, pero si es necesario estar”, ha afirmado, en relación a esa idea de que nadie se autoexcluya, o que nadie de la sociedad catalana pretenda “pasar” de lo que está sucediendo en Catalunya.

El "diálogo" de los empresarios

De la misma forma, Mas ha defendido que la clase política no puede quedar al margen de los asuntos económicos, y que, en general, todos los principales actores de la sociedad catalana, los “capitanes” de industria, deben trabajar conjuntamente con los responsables políticos para sacar el país adelante.

El problema, o la diferencia, es que sacar el país adelante pasa por Artur Mas por una consulta que se considera irrenunciable, y la clase empresarial no quiere entrar en ello. Por ahora, tanto el presidente de la CEOE, Juan Rosell, como el presidente de Foment, Joaquim Gay de Montellà, se han limitado a pedir “diálogo”, rechazando “pactos políticos” que impliquen un proceso de independencia. Pero la frontera comienza a estar clara: ¿quién quiere una consulta, y quién quiere superar los problemas entre Catalunya y el resto de España a través de otras fórmulas, en las que se alcance un acuerdo político?

Las advertencias de Cuatrecasas

El abogado y presidente de la ADP en la zona mediterránea, Emili Cuatrecasas, ha sido crítico con el proceso, al asegurar que muchos empresarios “consideran que falta un proyecto más concreto detrás de la consulta”. Cuatrecasas ha defendido que los empresarios no se mojen, y que miren por sus empresas, como aseguró el presidente de la CEOE, Juan Rosell.

“Pido que se comprenda la sensibilidad del empresario que se debe a su empresa”, ha afirmado Cuatrecasas, defendiendo, de nuevo, ese latiguillo del “diálogo”, para resolver el problema de “encaje” de Catalunya con el resto de España. Según Cuatrecasas, los empresarios “estamos reclamando diálogo, reconociendo que hay un problema de encaje, y que sólo se puede arreglar hablando”

Mas, en cambio, ha insistido en la consulta, una y otra vez. También lo ha hecho el conseller de Presidència, Francesc Homs, al sentenciar que lo que preocupa al empresariado, la incertidumbre, tiene fácil solución: “La inestabilidad se soluciona votando”, ha precisado, tras la reunión del Consell Executiu.

Catalunya ¿fuera de la UE?

El President de la Generalitat, en el encuentro con la APD, ha cuestionado, de nuevo, que una Catalunya independiente quedara fuera de la Unión Europea. “Es inverosímil decir que Catalunya quedaría fuera”, ha insistido. A su juicio, si España entró como número doce de la Unión Europea y ahora hay 28 miembros, no se entendería que Catalunya no estuviera.

El encuentro con Mas cierra una jornada de la APD centrada en las reformas del sector público, en la que ha participado el catedrático y presidente del Cercle d'Economia, Antón Costas; el presidente de Agbar, Angel Simón; el presidente de Vueling, Álex Cruz, y el alcalde de Barcelona, Xavier Trias.
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