Mas se inclina ante el radicalismo soberanista

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HACIA EL 9N

Manifestantes en la Diada, en las Ramblas./EFE/Marta Pérez

28 de agosto de 2014 (20:46 CET)

Jóvenes con esteladas, radicales de minúsculas formaciones como los Maulets, o miembros de la CUP. Antorchas encendidas en el Fossar de las Moreres, en el barrio de la Ribera, en Barcelona, el símbolo de los derrotados en 1714 por el Rey Felipe V en la batalla de la Guerra de Sucesión.

Esa era una imagen tradicional cada 11 de septiembre durante años, con la participación también de dirigentes de Esquerra Republicana. Un mundo que pertenecía a una minoría de independendistas, y que ahora será el escenario donde el President Artur Mas hará acto de presencia para conmemorar el tricentenario de 1714.

Es la primera vez que un presidente de la Generalitat, desde la democracia, asistirá a la ofrenda floral a los caídos, porque es ahí donde están enterrados, en una fosa común, los ciudadanos que lucharon contra el Rey de España.

Contentar a los radicales

¿Qué ha ocurrido para que cambien los protagonistas? Artur Mas se ha inclinado al independentismo, con un gesto que sabrán valorar los sectores más radicalizados del movimiento, y, en concreto, la dirección de Esquerra Republicana, que sigue sin acabar de confiar en el President, y en su compromiso de “sacar las urnas a la calle el 9 de noviembre”, como aseguró el coordinador general de Convergència, Josep Rull.

Atrás queda la solemne celebración de la Diada en el Parque de la Ciutadella, un acto que inauguró el President Pasqual Maragall, y que dotó de un componente eminentemente cultural, con recitales musicales y poéticos, en el que llegó a participar desde la cantante israelí Noa hasta Peret, que acaba de fallecer.

El Govern de Artur Mas y el Parlament han decidido suprimir aquella celebración para agilizar el movimiento de personas que, esa misma tarde, el 11 de septiembre, participarán en la llamada V, un trazado con manifestantes, formando un mosaico que pretende unir la Gran Vía con la Diagonal de Barcelona.

El precedente de Felip Puig

Mas quiere que sea un éxito y que nada despiste a los ciudadanos independentistas. La noche anterior, el día 10, el President estará en el mismo lugar que ha hecho suyo durante años el movimiento más radicalizado, en el Fossar de las Moreras, donde figura la frase “en el Fossar de las Moreres no se entierra ningún traidor”.

Si es cierto que algún año por allí se dejaron ver algunos prohombres de Convergència. En 2010, el que era entonces secretario general de CiU, Felip Puig, hizo un llamamiento a la sociedad catalana para que diera un paso adelante tras la sentencia del Estatut del Tribunal Constitucional, conocida justo antes de aquel verano.

Puig clamó “independencia”, y advirtió de que para que tuviera éxito se debía manter la unión de todos los catalanes. Ahora es más prudente, y cree que, si es necesario, la consulta se podría aplazar para encontrar una mejor situación.

¿Y si no hay 9N?

Ahora es Mas, el President, el que ha hecho suyo plenamente lo que defendían pequeños grupúsculos como Maulets o Endavant Osan. El problema para Mas es que, en breve, asumirá que no puede convocar la consulta del 9 de noviembre.

La presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho, aseguró este jueves que el Gobierno presentará un recurso ante el Constitucional contra la ley catalana de consultas, y contra el decreto de convocatoria, y “lo más breve posible en el tiempo, una vez se ratifique la ley y la convocatoria”.

¿Qué les dirá a los que se reúnan el día 10 en el Fossar de las Moreres, el lugar del soberanismo más puro?
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