La ANC hace un llamamiento a la desesperada para evitar pinchar el 11 de septiembre

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Los organizadores reconocen que tienen dificultades de movilización para completar la uve humana

Miles de personas han salido a la calle para reclamar la independencia de Catalunya

13 de agosto de 2014 (18:41 CET)

Las dos últimas celebraciones de la Diada de Catalunya, el 11 de septiembre, han dado la vuelta al mundo por la espontaneidad y participación ciudadana. Pero en esta ocasión, los propios organizadores han reconocido que tienen problemas de movilización.

El viernes pasado, la Assemblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium contaban con unos 70.000 ciudadanos inscritos. Este miércoles, la cifra ascendía a las 115.686 personas. Lejos de las 300.000 apuntadas hace justo un año.

“Estamos aquí porque tenemos dificultades, no nos escondemos. Pero las dificultades nos sirven para crecer y hacernos más fuertes. Hacemos un llamamiento para que la gente se inscriba”, ha sostenido la presidenta de la ANC, Carme Forcadell.

Objetivo: volver a impresionar

Los organizadores atribuyen la falta de inscritos a que la concentración que se celebrará en dos de las principales arterias de Barcelona --avenida Diagonal y Gran Vía-- no requiere de una organización tan exhaustiva como sí sucedió con la cadena humana que el año pasado recorrió 400 kilómetros de carretera.

Pero no por ello cesan en su intento de movilizar antes de tiempo. En palabras de Forcadell, de lo que se trata es de impresionar de nuevo por la capacidad de organización. “Tenemos que hacer una uve humana impactante, impecable y extraordinaria”. Para ello, el acto necesitaría contar con más de un millón de personas con las que prevén dibujar una senyera gigante.

Aplazamiento del día de la consulta

Además, tanto Forcadell como la presidenta de Òmnium Cultural, Muriel Casals, han destacado que el éxito de la Diada garantizará la votación del 9 de noviembre. Un referéndum que en las últimas horas se ha tambaleado más que nunca después de que la vicepresidenta del Govern, Joana Ortega, dejara la puerta abierta a un posible aplazamiento del día de la consulta si el Tribunal Constitucional tumba la ley que previsiblemente se aprobará en septiembre.
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