Movilización en CDC: el sector liberal pide a Mas que reaccione

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DEBATE IDEOLÓGICO

Manifestación de la Diada/EFE

25 de abril de 2013 (22:33 CET)

A un analista político norteamericano, familiarizado con republicanos y demócratas, --con todos sus matices geográficos-- le sería difícil descifrar el mapa político catalán.

Llegaría a conclusiones compartidas sobre la mayoría de formaciones políticas, pero mostraría su extrañeza por una: Convergència Democràtica de Catalunya. ¿Porque, de qué va CDC?, ¿Qué defiende Convergència después de que Jordi Pujol dejara de ser el líder de la formación, que supo aglutinar a militantes y electores de todo pelaje ideológico?

El PSC ha sido criticado durante años por tratar de contentar a sus diversas almas internas. ¿Pero qué pasa ahora en Convergència, dentro de ese proceso soberanista que trata de impulsar el President Artur Mas, después de la manifestación independentista de la Diada del 11 de septiembre que lo contaminó todo?

Alma liberal

Algunos de sus dirigentes tienen claro lo que debería suceder. El 'alma liberal' de Convergència se ha movilizado. Son dirigentes de la ejecutiva de Convergència, diputados en el Parlament y en el Congreso y altos cargos del Govern molestos por la parálisis del gobierno de Artur Mas, y enojados por la falta de iniciativas en materia económica.

Es el sector que se autodenominó como Llivergència, por esa defensa de las posiciones liberales, que, de hecho, el propio Mas defendió en su momento, en 2009.

Lo promocionaron y lo mantienen vivo David Madí, ahora en el ámbito privado; Antoni Fernández Teixidó, diputado y miembro de la ejecutiva; y Marc Guerrero, vicepresidente de los liberales y demócratas europeos y miembro de la ejecutiva.

Y lo integran más de 350 personas, entre ellos dirigentes destacados como Jordi Vilajoana, secretario de Presidència; Roger Albinyana, secretario de exteriores; Josep Ramon Dueso, director general de la Autoritat de la Competència o diputados en el Congreso como Feliu Guillaumes y Jordi Xuclà.

En contra de la presión tributaria

El colectivo aprobó este jueves un manifiesto, Por la reactivación económica y la regeneración política. La respuesta liberal, en el que plantean una serie de propuestas todas ellas encaminadas a buscar respuestas a medio plazo ante la crisis económica y política.

“Nosotros -se afirma en el documento-- no estamos a favor de incrementar los impuestos, ni de la intervención pública en el sistema financiero, ni de la subordinación de las rentas privadas a las necesidades de un estado insaciable que exige continuamente más y más recursos a los ciudadanos”.

El documento no entra en el debate sobre la consulta soberanista, aunque defiende el derecho a decidir como principio “irrenunciable en un marco democrático”. Pero ve necesario una acción del gobierno más decidida para tomarse en serio ese proceso. Es decir, si se quiere realmente conseguir esa consulta, se pregunta uno de los integrantes del movimiento, “¿qué se hace para lograr atraer a más gente al proyecto?”.

Adelgazar la administración


Sin embargo, el objeto principal de esta movilización es impulsar reformas económicas. Se pide reducir la carga tributaria –lo que va en contra de los acuerdos adoptados con Esquerra Republicana--, porque “representa un lastre muy serio para el consumo y la inversión y supone una apropiación casi confiscatoria”. El sector liberal de CDC pide “un nuevo modelo impositivo adecuado al nuevo paradigma económico”.

Este jueves, el colectivo aprobó el documento, que consta de diez puntos, y que contó con la asistencia de Antoni Abad, el presidente de la patronal Cecot. Abad, que se mostró favorable a lograr estructuras de Estado, reclamó, sin embargo, que se debe habar del “modelo de sociedad”, es decir de qué políticas se aplicarían, con la advertencia de que no vale cualquier estado.

En el documento se muestra esa preocupación. Se pide que se “redimensionen las administraciones públicas, para que sean asumibles”.

Se reclama “una simplificación normativa drástica, de manera que se reduzca el caudal de disposiciones que condicionan el impulso de proyectos empresariales y las iniciativas económicas que pueden crear riqueza y puestos de trabajo”.

Altos cargos del Govern


Entre los que apoyan el movimiento interno en Convergència figuran también Albert Carné, director general de asuntos económicos del Departament d'Economia y jefe de gabinete del conseller Andreu Mas-Colell; Josep Soler, director del Institut d'Estudis Financers, o Victor Tarradellas, secretario de relaciones internacionales de CDC, y miembro de la ejecutiva del partido.

El sector liberal ha invitado en los últimos meses a diferentes dirigentes para compartir actividades, como los consellers Felip Puig o Santi Vila, o directivos como Salvador Alemany o el propio Antoni Abad, además de economistas como Germà Bel.

Financiación "libre" de los partidos políticos

El movimiento pide también, en esos diez puntos del documento, una regeneración democrática, con la petición de una nueva ley de financiación “libre” de los partidos políticos, con “absoluta transparencia”, y un “registro de los grupos de interés.

Elaboración, también, de una ley electoral catalana, integrando los criterios de elección doble: “uninominal por distritos y candidatura a escala nacional”, y “listas abiertas y desbloqueadas y limitación de mandatos para todos los cargos de elección popular”.

Contra los abusos bancarios


Otra de las cuestiones que se aborda es el control de los “abusos del sistema bancario”, con la defensa de la “recapitalización privada de las entidades financieras”.

Y lucha contra el fraude, en todos los ámbitos, principalmente en el fiscal. Se reclama también la “supresión de ayudas públicas” a distintas organizaciones sociales, patronales, sindicales u otras que puedan financiarse a partir de las aportaciones de sus asociados.

Pragmatismo de los alcaldes

El colectivo liberal de Convergència engarza, de hecho, con las posiciones de otros dirigentes, principalmente alcaldes, que desean un cambio en la orientación del Govern de Artur Mas, para que se centre en políticas concretas, dentro de los márgenes de actuación posibles, para combatir la crisis.

Son dirigentes que piden “diálogo”, y que se ven representados por consellers como Germà Gordó, o Santi Vila, más pragmáticos. En esa posición también están Felip Puig o el alcalde de Barcelona, Xavier Trias.

De hecho, el problema en Convergència lo plantean ahora principalmente los alcaldes, que desean una mayor actividad del Govern. En esa línea están Joan Ramon Casals (Molins de Rei); Ferran Bel (Tortosa); Albert Batet (Valls); Marc Solsona (Mollerussa); Marc Castells (Igualada), o Albert Batalla (Seu d'Urgell).

Más esfuerzo político

Algunos de ellos también son diputados en el Parlament, y han iniciado ya un cierto movimiento para reorientar el partido.

Por tanto, el proceso soberanista de Mas sigue adelante, pero han comezando a surgir las voces que piden un mayor esfuerzo político para demostrar que, efectivamente, hay o debería haber un gobierno al frente de la Generalitat.
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