Pedro Sánchez y Carmen Calvo, en el Congreso de los Diputados

PSOE, ERC y PNV se ponen en marcha para aislar a Torra

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Socialistas y republicanos se ponen de acuerdo para disminuir la cita de Sánchez y Torra. Urkullu acelera con sus elecciones para evitar el contagio catalán

Barcelona, 05 de febrero de 2020 (04:55 CET)

A PSOE y ERC les unen más sus fobias que sus filias. Ocurre a menudo en las relaciones personales: ante la imposibilidad de coincidir en aficiones, siempre se pueden compartir aversiones. A PSOE y ERC les sucede exactamente eso con Quim Torra —y con Carles Puigdemont—, a quienes siempre critican (particularmente en privado) por boicotear todo lo que no sea dar continuidad al referéndum del 1 de octubre.

Por eso, en las últimas horas, PSOE y ERC se han coordinado para evitar que Torra se salga con la suya y coloque la relación de Gobierno y Generalitat en vía muerta a base de exigir "garantías" de diálogo inasumibles para Moncloa. Socialistas y republicanos coincidieron en rebajar cualquier tipo de expectativa respecto a la reunión de este jueves entre Pedro Sánchez y Quim Torra. "Que nadie espere frutos inmediatos", vinieron a decir.

"Lo que no conviene es que la mesa de diálogo fracase antes de comenzar. Creo que a ERC, igual que a nosotros, también le interesa que las cosas vayan bien porque si no van bien quien tiene la razón es el adversario", dice un dirigente socialista sobre la delicada operación diálogo abierta con el pacto de investidura de PSOE y ERC. 

En este contexto acude Pedro Sánchez este jueves a Barcelona a verse con el presidente de la Generalitat. Lo hace arrastrando los pies, incómodo porque Torra no hace nada más que escribir un guion imposible de seguir para cualquier presidente del Gobierno sujeto a la Constitución. Un guion fundamentado en una línea roja del Gobierno socialista (autodeterminación) y en una naranja (amnistía para los presos independentistas).

El jefe del Ejecutivo acude al encuentro de Torra porque así lo exigió el presidente catalán para acceder a poner en marcha la mesa de diálogo entre Gobierno y Generalitat. Y porque así lo pidió ERC, empeñada en mantener de cara a la galería la unidad de acción del independentismo.

El PP ante Sánchez y Torra

Atento al interés del Gobierno por disminuir la importancia de la cita de Sánchez y Torra, el PP ha reaccionado con alguna agilidad. El número dos de Pablo Casado, el secretario general, Teodoro García Egea, también se desplazará este jueves a Barcelona para valorar la reunión de los presidentes.

Lo hará con la denuncia ya presentada (este miércoles) contra Torra ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) por “usurpación de funciones”, el delito que, a entender del PP, se desprende de la persistencia en el cargo de presidente de la Generalitat de quien ha sido despojado de su condición de diputado.

Cuenta con más munición el PP, puesto que uno de los grandes adalides del diálogo, el vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonès, no tiene la intención de acudir este viernes al Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) que el Gobierno ha convocado para tratar junto a las autonomías los objetivos de déficit. Diálogo, pero únicamente a solas. Para permitir que el Gobierno salga del paso, Aragonès contempla enviar al CPFF a un segunda fila de su departamento.

Lehendakari vs president

El escenario catalán pone los pelos de punta al lehendakari Íñigo Urkullu, que no tiene la menor intención de ser confundido con Torra, el continuador de la política “referéndum o referéndum” que implementó Puigdemont.

Urkullu ya ha activado los mecanismos para un avance electoral en el País Vasco con el propósito de que los comicios catalanes no contaminen el panorama en su feudo. El lehendakari abrió este martes la preceptiva deliberación de su gobierno para proceder a unas elecciones que todavía no tienen fecha, pero que serán más pronto que tarde.

También esto se ha abordado con ERC. Hace apenas una semana, el líder del PNV, Andoni Ortúzar, visitó a Oriol Junqueras en la prisión de Lledoners con el propósito de engrasar la alianza de quienes están interesados en mantener a flote al PSOE para cobrarse sus pactos de investidura. En eso y en provocar una vía de agua a Torra sin que se note el sabotaje.

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