Carles Puigdemont y el presidente del Pdecat, David Bonvehí, en una reunión en Waterloo el 14 de enero. EFE
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La creación de una comisión de Junts per Catalunya para validar pactos locales incomoda a sectores del Pdecat contrarios a la supeditación al expresident

Economía Digital

Carles Puigdemont y el presidente del Pdecat, David Bonvehí, en una reunión en Waterloo el 14 de enero. EFE

Barcelona, 06 de junio de 2019 (18:33 CET)

Acabado el impasse electoral, las hostilidades entre el sector puigdemontista del Pdecat y el más discrepante con la línea de actuación marcada por el expresident y su entorno se han vuelto a enconar con un nuevo choque en torno a la política de pactos de los neoconvergentes de cara a la constitución de los ayuntamientos prevista el próximo día 15 de junio.

La espoleta ha sido esta vez la comisión que ha creado Junts per Catalunya (JpC) para estudiar y validar pactos municipales, y que ha generado malestar entre algunos cuadros del Pdecat. 

El grupo está integrado por el presidente de la formación, David Bonvehí; la vicepresidenta, Míriam Nogueras; el secretario de organización, Ferran Bel; el portavoz de JpC en el Parlament, Albert Batet; la concejal electa en Barcelona Elsa Artadi y los consellers Damià Calvet, Miquel Buch y Meritxell Budó, además de algunos alcaldes que aspiran a reeditar su cargo, como Marc Castells (Igualada), Carmela Fortuny (Sant Cuigat), Carles Pellicer (Reus), Marta Madrenas (Girona), Lluís Guinó (Besalú) o Marc Solsona (Mollerussa).

El partido informó a sus militantes de la creación del organismo en una comunicación interna avanzada por la cadena SER, y en la que se explica que se encargará de validar "el proceso de negociación" de la coalición en "las principales instituciones supramunicipales del país y ciudades relevantes".

En el partido precisan que la comisión solo intervendrá cuando la política de pactos no se haya podido consensuar allí donde corresponde, es decir, en el seno del grupo municipal o la federación local o comarcal de turno, pero eso no ha evitado la incomodidad de cargos locales molestos por la presencia de nombres muy afines a Puigdemont, como Nogueras o Batet. 

Incomodidad con Puigdemont

El episodio no hace más que condensar el malestar que entre parte de las bases locales del Pdecat hay acumulado con Puigdemont y sus políticas, que viene de lejos y que se ha acentuado tras los malos resultados en las municipales, en las que JpC perdió más de 600 concejales respecto de los conseguidos aún con la marca CiU en las elecciones de 2015.

Las tensiones internas se encabalgan con los movimientos de unos y otros para tratar de reconfigurar el espacio neoconvergente, tras el pinchazo que supuso la creación de la Crida Nacional per la República. Con la expectativa de un nuevo congreso que podría celebrarse este verano, los críticos con el expresident buscan recuperar al menos en parte el control del partido, supeditado a los designios de Puigdemont desde que el verano pasado descabalgó a Marta Pascal como coordinadora general.

Está por ver si ese sector que pide volver a las políticas de la antigua Convergència conseguirá acomodarse en el nuevo Pdecat o acabará deslizándose a otro partido. La propia Pascal amagó a principios de abril con la creación de una nueva fuerza política catalanista alejada de los designios del expresident.

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