stop

Puigdemont asume “el mandato para que Cataluña sea un estado independiente”, pero pide suspender cualquier declaración y buscar el diálogo con el Gobierno

Manel Manchón

Economía Digital

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, durante su discurso. EFE

Barcelona, 10 de octubre de 2017 (20:06 CET)

Las presiones han hecho su efecto. El presidente catalán, Carles Puigdemont, se ha bajado de la declaración de independencia. Sus palabras no tendrán efecto jurídico, porque el Parlament no votará nada al final de la sesión. Pero el hecho es que Puigdemont tampoco ha querido llegar hasta el final. Asume “el mandato para que Cataluña sea un estado independiente”, tras valorar los resultados del referéndum del 1-O, pero, al segundo siguiente el mandatario catalán ha pedido que se “suspenda” la declaración, para iniciar un camino de “diálogo” con el Gobierno, buscando una intermediación para poder resolver el conflicto político.

Esa ha sido la apuesta de Puigdemont, que dejado a la CUP en la estacada. La formación anticapitalista, que entró tarde en el hemiciclo, después de forzar una negociación de última hora que retrasó el pleno, quería una declaración inmediata de independencia, y forzar la situación en la calle, con movilizaciones constantes.

Puigdemont asume llevar a Cataluña a la independencia, pero reclama diálogo y suspende la declaración

La dirección del Pdecat, miembros del Govern, como Santi Vila, y el mundo económico y empresarial, han llevado a Puigdemont a perfilar su declaración. También su propia convicción de buscar, ahora sí, una mediación internacional, porque, según ha afirmado, “se han producido contactos e interés”.

En cualquier caso, Puigdemont para, por ahora, la aplicación del artículo 155 de la Constitución. Porque declaración de independencia no ha habido. O, en todo caso, ha durado apenas unos segundos.

El partido Arran, dentro de la CUP, califica de "traición" el discurso de Puigdemont

La bronca se traslada a la CUP. La organización Arran, dentro del seno de la CUP, ha querido reaccionar rápido: "Es una traición", dejando claro que Puigdemont ha tratado de alejarse de maximalismos. Estaba en juego la cohesión de toda la sociedad catalana.

Apoyos de intelectuales tan vinculados a todo el proceso soberanista como Salvador Cardús, se han modificado en serios repoches. "No insultaré a nadie, porque me lo ha pedido el presidente, pero no por falta de ganas", ha asegurado en su cuenta de twitter.

Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad