Carles Puigdemont, en una rueda de prensa en Bruselas. /EFE/SL

Puigdemont descarta la carrera electoral en 2019

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El ex presidente de la Generalitat renuncia a convertirse en eurodiputado pese a los flirteos con los flamencos del N-VA y los alemanes del DZP

Barcelona, 18 de septiembre de 2018 (04:55 CET)

Carles Puigdemont ha flirteado durante meses con la idea de convertirse en eurodiputado el año que viene, cuando están convocadas las elecciones europeas, pero cada vez lo ve menos claro, ya que las autoridades comunitarias no han prestado ninguna cobertura a sus planteamientos. Al contrario, todo lo que ha recibido de ellas han sido advertencias y portazos.

Lo cierto es que el ex presidente de la Generalitat ha tenido ofertas en firme para ser eurocandidato. La tuvo, estando retenido en Berlín, de una minúscula formación (el Partido Alemán de Centro, DZP), pero descartó rápidamente este regalo envenenado, ya que el marginal DZP nunca consigue alcanzar el 1% de los votos en las citas electorales.

A la vista de tan exigua oferta, Puigdemont optó por no someterse a semejante ridículo electoral. Podía haberlo hecho porque, según la ley electoral, su nacionalidad española no le impedía concurrir a las europeas desde otro estado. De hecho, la normativa tan sólo exige que un ciudadano de la UE tenga residencia en algún país de la UE.

Acabado su periplo en Alemania y regresado a Bélgica, Puigdemont ha retomado el contacto con sus amigos de la Nueva Alianza Flamenca (N-VA), un partido acusado de defender posicionamientos de derecha extrema para no perder terreno ante los ultras del Vlaams Belang.

Los proyectos de Puigdemont

Preguntado en la prensa belga por la posibilidad de integrarse en las listas de la N-VA, Puigdemont fue categórico: "No, no. Estoy luchando por Cataluña, estoy aquí, en Bélgica, solo de forma temporal. Volvería mañana a Cataluña si pudiera. Pero quiero trabajar por la libertad de mi país, mi lucha está ahí".

El ex presidente de la Generalitat, instalado en Waterloo (Bélgica), está volcado con la puesta en marcha de su nuevo partido, la Crida Nacional per la República, y de un nuevo organismo parainstitucional, el consejo de la república, el cual debe activarse en breve.

Ambos proyectos centran sus energías y, además, debe dedicarse a seguir con toda su atención las maniobras del independentismo para no sufrir fugas. En las últimos días, su acta de diputado en el Parlament -suspendida por el Tribunal Supremo- está generando enormes controversias, ya que Pdecat y ERC no consiguen acabar de coser "el traje a medida" que desea el líder huido.

 

 

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