Puigdemont ruega a Junqueras que renuncie a la subida del IRPF

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El Govern admite ahora que quiere rebajar la presión fiscal de las rentas medias y bajas, con el deseo de buscar "más ingresos" sin concretar cómo

Oriol Junqueras y Carles Puigdemont, durante una reunión del Govern / EFE/Andreu Dalmau

Barcelona, 18 de mayo de 2016 (01:00 CET)

Confusión y nervios. El Govern de Junts pel Sí sabe que se la juega en las próximas semanas, en las que Convergència y Esquerra Republicana deberán competir en la campaña de las elecciones generales. Aunque les pueda ir bien a los dos diferenciarse ideológicamente, a costa de la subida de impuestos, se juegan la estabilidad interna. Por ello, el president Carles Puigdemont ha pedido tiempo, una tregua al vicepresidente, Oriol Junqueras, y no plantear ahora una subida del IRPF para las rentas más altas.

La paradoja de la bronca interna en el Ejecutivo catalán es que se trata más de una medida de carácter estético, y con el objetivo de fijar una posición política, que de lograr ingresos para las arcas de la Generalitat. Cualquier decisión que se tome, afectaría a los contribuyentes el próximo año, en la declaración que hicieran del ejercicio 2016, y sólo en la segunda mitad del año, si es que se aprueba con carácter inmediato.


Rechazo a convocar elecciones otra vez

La portavoz del Govern, Neus Munté, admitió este martes que el Ejecutivo se ha fijado rebajar la presión fiscal de las rentas medias y bajas, y compensar la pérdida de ingresos con "otra figura", sin concretarla, y con la aseveración de que la subida del tramo autonómico del IRPF para las rentas más altas, a partir de 90.000 euros, no figura en la ley de acompañamiento.

Lo que no quiere Puigdemont es que esas diferencias se extiendan y le lleven a una tesitura mucho más perjudicial para los intereses de Convergència: la convocatoria de elecciones en otoño. Munté negó "un escenario de adelanto electoral", con la idea de finalizar la legislatura en los 18 meses marcados, algo que se produciría en la primavera-verano de 2017, o, como muy tarde, en otoño de ese mismo año.


Todo es culpa del modelo de financiación

El propio Puigdemont, en un acto posterior, pidió a Junqueras, directamente, que se produzca "una mirada más amplia en el debate sobre las medidas que un gobierno puede impulsar para incentivar la economía". A juicio del President, "no debemos dar por seguro que una cosa que aparentemente puede ser mala innecesariamente lo deba ser".

Según el mandatario catalán el problema es "el sistema de financiación injusto que lleva dos años caducado y los incumplimientos reiterados del gobierno español con los compromisos de inversiones en infraestructuras y en el tejido económico".

El Govern se ha fijado enviar el próximo martes los presupuestos de 2016, que se encuentran prorrogados, al Parlament. La primera tramitación, con enmiendas a la totalidad, podría llegar durante la campaña electoral de las generales, un escenario políticamente interesante para fijar posiciones, pero negativo para concretar partidas pensando, realmente, en los intereses de la sociedad catalana.


Pocos ingresos y mucho desgaste político

Lo que ocurre, y por eso Junqueras se lo toma con cierta calma, es que Junts pel Sí depende por completo de la CUP. Por ahora, aunque Convergència lo ha expresado, no hay otros grupos interesados, ni Catalunya Sí que es Pot, ni el PSC. Para que pudieran negociar las cuentas de la Generalitat, el Govern de Puigdemont debería variar su hoja de ruta soberanista, algo a lo que, por ahora, no está dispuesto a realizar.

Junqueras se escuda en una premisa muy sencilla: no es ERC la que desea subir la presión fiscal, es que es la condición de la CUP para aprobar los presupuestos. Y, aunque hay margen –en Cataluña las rendas más bajas y medias pagan más que en otras autonomías, y las rentas más altas pagan algo menos que la media-- los ingresos adicionales no compensarán el desgaste político que se está produciendo.

Convergència, sumida en una refundación que está resultando más complicada de lo esperado para su dirección, necesita reforzar –aunque sea mínimante-- que defiende algún cuerpo ideológico, algún programa de gobierno que se parezca a lo que fue. Y en eso choca frontalmente con ERC.
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