El presidente de la Generalitat, Quim Torra, durante el acto de presentación del "consejo de la república" en Bruselas

Quim Torra pierde la credibilidad política ante los suyos

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Pdecat y ERC se desmarcan de las salidas de tono del presidente de la Generalitat, desaparecido de la escena pública con su ayuno en Montserrat

Iván Vila

Economía Digital

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, durante el acto de presentación del "consejo de la república" en Bruselas

Barcelona, 11 de diciembre de 2018 (04:55 CET)

Las salidas de tono del presidente Quim Torra han marcado el arranque de la semana política en Cataluña y han obligado al gobierno de la Generalitat y a las fuerzas independentistas que lo integran a salir al paso de cada uno de los incendios, provocados por un presidente que sigue dando sangrantes muestras de una bisoñez política que están minando su credibilidad incluso entre los suyos.

Este lunes, con Torra recluido en el monasterio de Montserrat ejecutando un ayuno de 48 horas en solidaridad con la huelga de hambre de cuatro de los presos independentistas, los esfuerzos argumentativos del independentismo —CUP aparte, como viene siendo habitual— se han centrado dos frentes: desactivar tanto la apelación a la vía eslovena y dar marcha atrás el ultimátum que el president dio el jueves pasado al conseller Miquel Buch para hacer cambios en la cúpula de los Mossos, cuestionados por Torra a las primeras de cambio tras las cargas contra manifestantes independentistas en Terrassa y Girona.

JpC, Pdecat y ERC se encargaron este lunes de remarcar hasta la saciedad la naturaleza “cívica, pacífica y democrática” del movimiento independentista

Eslovenia consiguió su independencia en 1991 tras 10 días de guerra abierta, una sesentena de muertos y centenares de heridos, por lo que la referencia de Torra puso en alerta a tirios y troyanos, así que las fuerzas independentistas salieron al paso de las lecturas —falaces, a su juicio— que le atribuyen al president la voluntad de no frenar en su camino a la independencia aunque eso suponga un baño de sangre.

Así, Junts per Catalunya (JpC), el Pdecat y ERC se encargaron este lunes de remarcar hasta la saciedad la naturaleza “cívica, pacífica y democrática” del movimiento independentista, y su apuesta por formas de “resistencia pacífica” y “protesta no violenta”, en línea con el guión habitual de las formaciones independentistas.

El Pdecat y ERC se desmarcan

El Pdecat y Esquerra, además, se desmarcaron claramente de la apelación a la vía eslovena. El presidente del Parlament, Roger Torrent, insistió en que la de ERC, el partido al que pertenece, es la escocesa, es decir, la del referéndum pactado, aunque la portavoz de la formación, Marta Vilalta, insistía en que la catalana es “una vía propia”, y abogaba por evitar comparaciones con otros procesos independentistas porque los contextos, alegó, no son equiparables.

Vilalta, en todo caso, trató de evitar ninguna mención explícita a la preferida por Torra, pero acabó concediendo que sí hay un aspecto de la vía eslovena que le parece positivo: “contenía una mayoría amplia muy grande”, recordó, y también que Esquerra aboga por hacer crecer el apoyo a la independencia, estancado en el 47% del censo. En el referéndum de independencia de Eslovenia participó el 93% del censo, y el 88% de los votantes se mostró favorable a la secesión.

JpC pone paños calientes

Incluso JpC, la formación a la que pertenece Torra, optó por los paños calientes. Su portavoz adjunto en el Parlament, Eduard Pujol, precisó que la referencia de Torra hay que leerla por el lado del elemento “cívico” y “de tozudez” mostrado por los eslovenos, y en ningún otro sentido.

Así, unos y otros insisten en que la lectura de que Torra apuesta por una vía violenta es interesada, pero también admiten su error de cálculo. Especialmente en el seno de Esquerra, la formación más distanciada del president y sus formas de hacer, donde remarcan que Torra hizo la referencia al calor del momento, la presentación en Bruselas del Consejo para la República, y de la visita que acababa de efectuar a Eslovenia, precisamente, pero se le reprocha que no previera las consecuencias que podría desencadenar.

Buch apacigua a los Mossos

Tampoco lo hizo cuando el viernes, como primera reacción a las críticas a los Mossos por las cargas en Girona y Terrassa, le dio al conseller de Interior, Miquel Buch, un ultimátum de cuatro días para hacer cambios en la cúpula de los Mossos. A falta, además ,de menos de una semana para una huelga de funcionarios, la de este miércoles, en la que los Mossos no pueden participar pero de cara a la cual se habla de una posible huelga encubierta de agentes.

Así las cosas, Buch se reunió este lunes con los mandos policiales, les confirmó que no habrá ceses, les reiteró su confianza y, según algunas fuentes, incluso les pidió disculpas. Es decir, con Torra ayunando, el conseller asumió el papel de bombero.

Torra, entre las salidas de tono y los frenazos

Las salidas de tono de Torra y sus consiguientes marchas atrás empiezan a ser ya moneda de cambio habitual, para desespero de socios y colaboradores.

Valga como precedente el ultimátum a Sánchez, que lanzó sin haberlo consensuado con ERC al día siguiente de haber jaleado a los CDR con su “apretáis y hacéis bien en apretar” y de haber sido abroncado horas después a las puertas del Parlament por los manifestantes que conmemoraban el aniversario del 1-O. Y, finalmente, quedó circunscrito al terreno de la negociación presupuestaria.

Un mes antes, en la conferencia en la que prefiguró el llamado “otoño caliente”, anunció la creación de un foro constituyente y también una “marcha por los derechos sociales, cívicos y políticos”, a la manera de la de Martin Luther King en Washington en 1963. Días después, el gobierno catalán aclararía que la marcha no era más que una forma simbólica de referirse a la sucesión de protestas previstas para los últimos meses del año, y de crear el foro se pasó a crear una especie de consejo asesor encabezado por Lluís Llach, que en su presentación dejó claro que no iniciaría ningún proceso constituyente.

Por cierto, que en aquella conferencia se suponía que Torra iba a hablar de los "sacrificios" necesarios para conseguir la independencia. Así llevaba anunciándolo un mes. Pero, finalmente, tras consensuar el texto final con el conjunto del gobierno -es decir, también con ERC-, no hizo ninguna referencia a los mismos.

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