Quim Torra revienta la fórmula Colau para el pacto de presupuestos

El presidente de la Generalitat es partidario de tumbar los presupuestos generales y de aliarse con Catalunya en Comú para los presupuestos catalanes y municipales

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La fórmula Colau para lograr un triple pacto de presupuestos se desvanece. La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, es partidaria de que PSOE, Podemos —inclúyase Catalunya en Comú—, ERC y Pdecat unan sus fuerzas para la aprobación de los presupuestos a tres niveles: Ayuntamiento de Barcelona, Parlament de Cataluña y Congreso de los Diputados. Pero el presidente de la Generalitat, Quim Torra, se niega.

Aunque existen sectores del Pdecat y de ERC dispuestos a explorar un acuerdo con PSOE y con Podemos, las direcciones de los partidos independentistas se inclinan en estos momentos por tumbar los presupuestos generales del estado. Los soberanistas exigen al Gobierno que pida a la Fiscalía la retirada de las acusaciones sobre los presos independentistas. Y lo cierto es que el Gobierno de Pedro Sánchez está dispuesto a muchas cosas, pero no a tanto. 

La Generalitat rompe los vasos comunicantes entre el Congreso y el Parlament

Quim Torra es de los que rechaza la fórmula Colau, ya que cree que es suficiente con limitar al Ayuntamiento de Barcelona y a la Generalitat la cooperación entre el independentismo y Catalunya en Comú . «Las negociaciones van por separado», sentenció la consellera de la Presidencia, Elsa Artadi, en alusión a las conversaciones en Madrid y Barcelona.

Sin embargo, el universo de Colau no ha dicho la última palabra. Podemos está dispuesto a jugar fuerte la partida del triple acuerdo presupuestario y su propio líder, Pablo Iglesias, piensa acudir a la prisión de Lledoners en busca de un pacto con Oriol Junqueras. En cambio, voces de Catalunya en Comú como Elisenda Alamany discrepan del triple acuerdo que defiende Colau.

Las maniobras de Sánchez

Ajeno al triple acuerdo, Sánchez y sus ministros no tienen problemas en deplorar el encarcelamiento de Oriol Junqueras y compañía, pero no quieren llegar tan lejos como Podemos. Los socialistas han decidido explicar de lunes a viernes los beneficios que conlleva los presupuestos del estado a Cataluña y esperar el fracaso.

Entretanto, el Gobierno no tiene inconveniente en multiplicar los gestos de distensión, sea ofreciendo a la Generalitat la cogestión del aeropuerto de El Prat, sea prometiendo millones para inversiones en Cataluña, o sea intensificando el diálogo bilateral Generalitat-Estado. Pero no quieren cruzar una línea con la Fiscalía que provocaría, entre otras cosas, un conflicto con la judicatura.

Fuentes soberanistas aseguran que las conversaciones con Catalunya en Comú están «en fase de exploración», pero admiten que hay cosas que pueden hacer descarrilar el acuerdo. Catalunya en Comú exige una reforma fiscal en la línia de aumentar el IRPF a las rentas altas, reformar el impuesto de sucesiones y promover una fiscalidad ambiental. Y los independentistas exigen lo de siempre: compromiso con la autodeterminación.

 

 

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