Rajoy apuntala a Cospedal y silencia el debate en el PP

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CRISIS EN EL PP

Mariano Rajoy (der.) y María Dolores de Cospedal (izq.)

Barcelona, 07 de abril de 2015 (14:07 CET)

Silencio. Recuperación económica en marcha, y poco más. Con esos dos mensajes, Mariano Rajoy se ha dirigido a los dirigentes, cuadros y cargos electos del PP en la Junta Directiva del partido. El objetivo es ganar las elecciones municipales y autonómicas, y, como en el fútbol, primarán los resultados, al margen de si se juega bien, con un juego trenzado y elaborado, o se remata a portería tras centros y centros a la olla.

Rajoy ha dejado claro, en la reunión del PP, que ningún dirigente "debe distraerse ahora con asuntos intrascendentes o irrelevantes", y que la prioridad absoluta son las elecciones autonómicas y municipales del 24 de mayo. Es decir, el objetivo es mantener el poder.

Hasta entonces, se impondrá una larga tregua. El problema es que con ello, Rajoy, de hecho, ha tomado partido y ha apuntalado a María Dolores de Cospedal, una apuesta personal suya, cuando la nombró secretaría general del PP en 2008.


Sin cambios, con el caso Bárcenas en el cogote

Aunque Cospedal fue la única dirigente que combatió al ex tesorero Luis Bárcenas, frente a otros dirigentes más proclives a llegar a algún tipo de acuerdo, provocando con ello un gran malestar interno, Rajoy prefiere no ejecutar ningún cambio. No por ahora.

La consigna pasa por destacar la recuperación económica, con los nuevos datos del paro. Rajoy ha destacado la creación de nuevos puestos de trabajo en el mes de marzo y la colocación de la deuda española, este mismo martes, con tipos de interés prácticamente en negativo. "No tiene precedentes", ha asegurado, con la idea de destacar la confianza de los mercados en España.

El lío de Andalucía

La cúpula del partido seguirá esa consigna, porque no se desea desestabilizar el partido en vísperas de las elecciones de mayo. Pero la Junta Directiva no se reunía desde hace dos años, y se entendía como la oportunidad para dirimir diferencias.

Pese al silencio, esas distancias se mantienen. Los dirigentes del entorno de María Dolores de Cospedal siguen reprochando a los dirigentes andaluces el desastre electoral en Andalucía. Cospedal no quería al candidato Juan Manuel Moreno, que fue impuesto, finalmente, por el propio Rajoy.

Ahora, sin embargo, el presidente del PP no quiere líos. Apuntala a Cospedal, que asumirá su propio reto: si gana con holgura en Castilla-La Mancha, y revalida su cargo de presidenta de la Comunidad, y, en cambio, el PP no mantiene el gobierno en Madrid y Valencia, el ruido volverá a ser intenso después de mayo.

 

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