El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, encaja la decisión del fiscal Maza, aunque haya dado alas al soberanismo. EFE/Juan Carlos Hidalgo

Rajoy encaja ‘la autonomía’ del fiscal que da alas al soberanismo

stop

Rajoy se ha encontrado con un serio contratiempo con la decisión del fiscal y de la juez de encarcelar al govern, pero mantiene sus planes para el 21-D

Manel Manchón

Economía Digital

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, encaja la decisión del fiscal Maza, aunque haya dado alas al soberanismo. EFE/Juan Carlos Hidalgo

Barcelona, 04 de noviembre de 2017 (04:55 CET)

Mariano Rajoy ha encajado el golpe. No lo esperaba. No ahora. La decisión del fiscal del Estado, José Manuel Maza, de reclamar prisión incondicional para los miembros del govern de Puigdemont, que acabó dictando la juez de la Audiencia Nacional, Carmen Lamela, no ha gustado al Gobierno. No ha sido a instancias del ejecutivo español, como denuncia el bloque independentista catalán. Fue el propio Maza el que pudo excederse al calificar el supuesto delito cometido de "rebelión", según fuentes conocedoras, justo cuando Rajoy había dejado en fuera de juego a todo el movimiento soberanista con la convocatoria electoral para el 21 de diciembre, utilizando para ello la aplicación del 155 de la Constitución.

El propio Maza consideró que no se había producido “ninguna injerencia” y que la Fiscalía es “absolutamente autónoma”, sin que se haya visto coaccionado o aconsejado para actuar en contra de Puigdemont y su gobierno.

Con la euroorden de la juez contra Puigdemont, de busca y captura –sigue en Bruselas o en algún lugar de Bélgica—la posición del Gobierno es ahora delicada, porque el independentismo se ha volcado de nuevo en la agitación y la organización de manifestaciones y concentraciones con un mensaje: España es un estado autoritario y las elecciones del 21-D no tendrán garantías.

Maza asegura que ha sido independiente, y Rajoy da fe, porque su decisión es para él un serio contratiempo

El ejecutivo español no quería que el fiscal fijara esa petición de prisión, pero, una vez ha sucedido, --y con más de medio gobierno catalán en la cárcel, de forma preventiva, y con el resto, junto a Puigdemont, en Bruselas—la pretensión es mantener la hoja de ruta hacia los comicios, aplicando con sumo cuidado el artículo 155.

Con la decisión de la juez Lamela, y a la espera de que el Tribunal Supremo se pueda responsabilizar de toda la causa –la de los consejeros de Puigdemont y la que lleva ahora, sobre los miembros de la Mesa del Parlament—el gobierno de Mariano Rajoy aguantará las próximas movilizaciones soberanistas, según las fuentes consultadas, confiando en que quedan todavía muchos días hara el 21-D y que la prioridad debe ser “ofrecer información, contrastar mensajes e incidir en todo lo que el proceso soberanista ha ido complicando, como la buena marcha que llevaba la economía”.

Es la estrategia que se ha dado a conocer como la del “chubasquero”. Es decir, esperar a que esas movilizaciones se produzcan, y se puedan aguantar. Y que den pie en muy pocos días a la campaña electoral, con mensajes cruzados, con debates y con la voluntad de que el bloque independentista, por lo menos, no obtenga la mayoría absoluta.

El Gobierno del PP aspira a que el bloque independentista no tenga mayoría absoluta

Ese es el fin realista que se propone Rajoy, para que, una vez constituido el nuevo parlamento autonómico, sean las fuerzas políticas catalanas en su conjunto las que constituyan un nuevo gobierno, con pactos que, necesariamente, deberán ser transversales, porque no se considera que pueda ser factible –ni deseable justo en estos momentos—una gran coalición de las fuerzas constitucionalistas, con el PSC, Ciudadanos y el PP catalán.

Por ahora la aplicación del 155 se está desarrollando “con normalidad”, aunque eso es un decir, porque la medida implica una total supervisión del gobierno del Estado sobre la Generalitat. Los funcionarios de todos los departamentos están respondiendo, según fuentes del gobierno, con gran diligencia, y no se produce ningún movimiento de desacato o de descoordinación.

Sin embargo, la actuación del fiscal y de la juez han cohesionado a todo el bloque independentista, que este mismo domingo protagonizará una primera acción, con la fijación de carteles con los “presos” en todo el territorio, dejando para el domingo 12 de noviembre la gran manifestación en Barcelona, que se pretende que sea superior a las concentraciones de las diades del 11 de septiembre.

La lista unitaria del soberanismo es posible, pero se mantiene la dura batalla entre el Pdecat y ERC

El ejecutivo estará muy pendiente de la posible confección de una lista única, que ha cobrado fuerza con el encarcelamiento de los miembros del govern de Puigdemont. Eso podría facilitar la mayoría absoluta del bloque soberanista. Lo que ocurre es que el Pdecat y ERC mantienen su pugna subterránea, con las palabras de Oriol Junqueras en las que apostaba, en un artículo en el diario Ara, por listas separadas y unidas bajo un programa de acción común. La coordinadora general del Pdecat, Marta Pascal, ha ofrecido una “lista de país”, que podría incluir también a los Comunes, el partido de Ada Colau, pero no ha encontrado un gran entusiasmo por parte de nadie por ahora.

En los próximos días y semanas se pueden suceder los hechos, que beneficien a corto plazo a unos o a otros. Por eso Rajoy ha comunicado a los suyos, y el PP catalán en particular, que se mantiene todo en la misma línea, aunque los pasos de la justicia no le hayan hecho ninguna gracia, algo que no quiere creer en absoluto el secesionismo, dispuesto a presentar el Estado español como un estado “fallido”, donde las estructuras de un estado de derecho “hacen aguas”.

Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad