El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al inicio del debate este miércoles en el Congreso

Sánchez se estrella en la negociación con ERC y queda en manos de Cs

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Esquerra rechaza la oferta de última hora del Gobierno para prorrogar el estado de alarma, cuya votación saldrá adelante con el apoyo de Cs y PNV

20 de mayo de 2020 (04:55 CET)

Faltan solo un puñado de horas para la votación de este miércoles en el Congreso de los Diputados y finalmente ya está claro con quién sacará adelante el Gobierno la quinta prórroga del estado de alarma. Lo hará con el apoyo de Ciudadanos, cuyo respaldo ató ayer, martes, a mediodía por escrito y con el del PNV.

La aproximación de última hora del Gobierno hacia ERC puso en vilo el conjunto de las negociaciones, pero los republicanos han acabado por rechazar la oferta de Pedro Sánchez al entender que apenas se han atendido sus exigencias.

El Gobierno, siguiendo la estrategia negociadora de los últimos tiempos, buscó un acuerdo in extremis con Esquerra después de haber cerrado un trato con Ciudadanos sobre la base de una prórroga de la alarma limitada a 15 días (en lugar del mes que pretendía Sánchez). Fracasó con este mismo intento sobre la bocina hace un par de semanas y, si no media algo inesperado, volverá a fracasar.

El acuerdo del Gobierno con Cs irritó a ERC, que se siente despojada de su condición de socio preferente del Ejecutivo y que se pregunta el sentido de diez días de continuos contactos entre la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, y el vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonès; entre la portavoz parlamentaria del PSOE, Adriana Lastra, y el portavoz parlamentario de ERC, Gabriel Rufián.

ERC: "Las cosas van mal"

Los republicanos, aseguran las fuentes consultadas, tenían predisposición al acuerdo y cierto ánimo de recomponer el llamado bloque de investidura, pero lo cierto es que en ningún momento se ha acariciado, ni siquiera en la recta final de las conversaciones. Horas y horas de contactos acabaron siempre en el mismo punto: "Mal, mal. Las cosas van mal".

En todo caso, las conversaciones entre el Gobierno y ERC provocaron el pánico a los dirigentes de Ciudadanos, que se apresuraron a desmantelar la carambola pretendida por Sánchez en busca de apoyos de ambos bandos.

Los de Inés Arrimadas, sumidos en su enésima crisis interna porque su alianza con el PSOE provoca algunas urticarias en sus filas, desvelaron que su acuerdo incluía la renuncia del Gobierno a convocar la mesa de negociación soberanista con la Generalitat. Pero lo cierto es que el acuerdo, al menos el presentado a la opinión pública, no incluía ningún punto semejante. Sea como fuere, Cs puso en un brete al Gobierno: si hay cesiones a los soberanistas, no hay acuerdo que valga. O nosotros, o ellos.

Vetos cruzados

El mismo planteamiento efectuó ERC, que tampoco quiere compartir con Ciudadanos las veladas con Sánchez. O nosotros, o ellos. En ese contexto tuvieron lugar las últimas conversaciones de anoche.

Unos y otros exigen al Gobierno que bascule hacia un lado o hacia otro. Pero Sánchez seguía empeñado en un inverosímil ejercicio de funambulismo con dos partidos que aspiran, esencialmente, a derrotarse el uno al otro, a ser posible con toda contundencia.

Al cierre de esta edición, ERC se levantó de la mesa dando un portazo que sonó como un signo de interrogación: "No queremos entrar en un mercadeo. Ya se ha perdido bastante el tiempo. Habíamos pedido unas condiciones mínimas, pero prácticamente no ha habido ningún gesto para intentar llegar a un acuerdo. No queremos más dilaciones. Hemos presentado enmiendas sobre la prórroga del estado de alarma y nos mantenemos a la espera. Ellos son quien tiene que hacer la elección. Izquierda o derecha".

El horizonte de Sánchez

Así que el Gobierno tiene todavía margen para la negociación sobre las enmiendas de ERC. Una cosa está clara y es que Sánchez ha dado la instrucción a sus negociadoras que busquen hasta el final la aproximación a Esquerra. Su convencimiento y el de los dirigentes socialistas consultados es que el llamado bloque de investidura puede tener más recorrido que la reciente alianza con Cs y que, por tanto, no hay que malograrla.

Es decir, que en el peor de los casos, los republicanos deben lamentarse porque el PSOE salió un par de noches a bailar con Ciudadanos pero nunca llevarse la idea de que hay alguien mejor que ellos para cenar e ir al cine. Nadie dijo que las pandemias acaben con los celos.

 

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