Sánchez se borra y emplaza a Rajoy a gobernar con Rivera

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El PSOE constata en su comité federal que quiere ejercer la oposición, y que para ello el PP debe constituir un gobierno con el apoyo de Ciudadanos, sin despejar si evitaría unas terceras elecciones

Pedro Sánchez en la reunión del comité federal. / EFE

Barcelona, 10 de julio de 2016 (01:00 CET)

Mariano Rajoy ya sabe a qué atenerse. Ya conoce la decisión del comité federal del PSOE, que este sábado fue unánime, tras la propia apuesta de Pedro Sánchez. Los socialistas asumen que estarán en la oposición, y que ahora mismo votarían en contra de la investidura del líder del PP. ¿Pero qué salida ofrecen? Sánchez se borra de esa responsabilidad y emplaza a Rajoy a gobernar con Albert Rivera, a que busque el apoyo de Ciudadanos.

¿Son los socialistas unos irresponsables? ¿Pueden hacer otra cosa? El comité federal de este sábado constató dos cuestiones claras, aunque Sánchez no las proclamara a los cuatro vientos: el PSOE se abstendrá, seguro, pero siempre que Rajoy construya algún proyecto, siempre que logre "más diputados que los suyos propios, que va a la investidura con algún apoyo", según un barón socialista.


Descartada culquier alternativa

La otra cuestión, no menor, es que el PSOE no buscará una alternativa. Ni la tiene fácil ni la quiere, aunque algunos dirigentes, cercanos a Sánchez, como Francina Armengol, de Baleares, o el propio Miquel Iceta, primer secretario del PSC, hayan especulado con ello.

En el comité federal era necesario escuchar a Susana Díaz, la presidenta andaluza. Fue la primera en intervenir, tras el discurso de Sánchez, e insistió en que esa posibilidad, la de constituir una alternativa, se debía olvidar por completo. "Ese debate puede convertirse en una pesadilla", aseguró. Pero ella sabe, y el resto de barones del PSOE también, que los socialistas han asumido su papel: estarán en la oposición, con un gobierno que presidirá Mariano Rajoy.


Rehacerse desde la oposición

La cosa oficial, sin embargo, viene cargada de una cierta retórica. Comprensible en clave partidista, aunque no para el grueso de los ciudadanos. Según Sánchez, los resultados del 26J arrojan que los españoles quisieron que el PSOE fuera "la alternativa". Discutible, porque los 85 diputados quedan muy lejos de los 137 escaños del PP, y por detrás aprieta Podemos con los 71 diputados.

En todo caso, esa es la posición que defiende el PSOE, para poder rehacerse desde la oposición. Y, desde ese "sí" de los españoles a que el PSOE sea la alternativa, se desprenden, según Sánchez, tres negativas: no a una gran coalición; no a apoyar a un Gobierno de Rajoy desde fuera, y no a apoyar a Rajoy en la investidura.

Todo eso podría acabar en unas terceras elecciones generales, y eso nadie lo quiere, ni el PSOE ni el propio Rajoy, como este mismo sábado advirtió. "Sería una catástrofe otras elecciones", aseguró Susana Díaz. Entonces, ¿qué quiere hacer realmente el PSOE?


Todo pendiente de Ciudadanos

La posición de Susana Díaz fue clara, lo que evidencia que no hay fisuras de los barones socialistas en esa cuestión. Pero todo podría cambiar si Rajoy no logra, aunque lo intente realmente –está por ver, y eso es lo que le recrimina el PSOE—el apoyo de Ciudadanos.

En un contexto económico que se está enrareciendo, con las advertencias de la Comisión Europea, Ciudadanos no ve claro un sí a Rajoy. El líder del PP, que ha querido ningunear al partido de Albert Rivera, desde el 26 de junio, se entrevistará con el presidente del partido naranja el próximo martes en el Congreso. El PSOE entiende que esa reunión debe ser determinante.

En el último extremo, dirigentes socialistas sostienen que Rajoy "podría ser investido gracias a la abstención de Ciudadanos y del PSOE". Pero esa situación dejaría al líder del PP a las puertas de unas nuevas elecciones, porque es muy complicado –no ha pasado nunca—gobernar con 137 diputados, sin ningún socio estable en el Congreso.


Sánchez, en la cuerda floja

Lo que espera el PSOE es que Rajoy construya, a partir de la próxima semana, una mayoría que le permita gobernar, con la abstención de los socialistas. Es el argumento que defiende la mayoría de dirigentes, que se sienten avalados por las palabras de Felipe González de los últimos días.

El otro problema es el interno. A Pedro Sánchez se le dijeron las verdades del barquero. La propia Susana Díaz, Javier Lambán (Aragón), o Eduardo Madina, --que perdió en las primarias frente a Sánchez, y que ha recuperado el 26J su escaño por Madrid--, recriminaron a la actual dirección que "el proyecto se ha desdibujado", y que el PSOE "pierde un voto cada minuto", en palabras de Madina.

Susana Díaz insistió en que no era comprensible que el PSOE no lograra recuperar parte de su electorado, restando apoyos a Podemos en las elecciones de junio. "El PSOE se ha salvado por la campana", aseguró, en alusión a que ha evitado el 'sorpasso' del partido de Pablo Iglesias.

Pedro Sánchez lo tiene mal para seguir al frente del PSOE. Pero eso llegará cuando se convoque el congreso socialista. Ahora lo que reclaman los barones socialistas es que Rajoy les deje ya en la oposición, y que desde allí ya tratarán de recuperar el espacio perdido.


¿Hay plan de Rajoy?

Para ello no pueden apoyar al PP, con Podemos, aunque mermado, con ganas de sacar pecho como posible referencia de la izquierda.

Rajoy tomó nota. Ahora ya sabe, oficialmente, dónde está el PSOE. Sus pasos se dirigen hacia Albert Rivera, que asegura en los últimos días que nunca ha vetado al líder del PP.

Sin embargo, Rajoy sigue sin ofrecer, ni al PSOE ni a Ciudadanos, un plan con algunas concreciones para lograr su investidura.
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