Sánchez se encadena a Ferraz

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La dirección del PSOE obvia las dimisiones y se acoge a los estatutos para justificar que todavía tiene el poder para convocar un congreso extraordinario

Pedro Sánchez y César Luena durante una reunión de la Ejecutiva del partido. EFE/Emilio Naranjo

Barcelona, 28 de septiembre de 2016 (19:36 CET)

"El único órgano competente para disolver es la comisión ejecutiva federal". Pedro Sánchez y su equipo de confianza se enrocan y rechazan de pleno que la dimisión de 17 miembros de la ejecutiva implique la disolución de la misma y la posterior salida del actual secretario general. 

César Luena, número dos del PSOE, ha salido a la palestra apenas una hora después de que una mayoría de los integrantes de la ejecutiva lanzasen un órdago, quizás definitivo, contra Sánchez. Luena ha aludido a los estatutos para negar la validez de este movimiento y para insistir en que la comisión federal iniciará los trámites para convocar unas primarias y posteriormente un congreso federal.

"El próximo comité federal tiene que convocar un congreso federal extraordinario para que la decisión la tomen los militantes", ha asegurado uno de los hombres más próximos a Sánchez.

Dimisiones "instigadas"

Las palabras y el tono de Luena ha reflejado la gravedad de una crisis inédita en uno de los dos partidos hegemónicos en España desde la Transición. "Todo indica que son algunos y algunas dirigentes que han instigado estas dimisiones para evitar que los militantes decidan", ha señalado.

"Hoy se ha querido torcer la voluntad de los órganos legítimos y respaldados por sus militantes", ha rematado el dirigente socialista.




 

 

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