Pedro Sánchez durante su participación en la carrera "Yo no renuncio", en Madrid. Foto: EFE/JJG

Pedro Sánchez ultima los presupuestos pese a las amenazas de Quim Torra

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El presidente del Gobierno presentará los presupuestos esta semana a pesar del ultimátum del independentismo

Alessandro Solís

Economía Digital

Pedro Sánchez durante su participación en la carrera "Yo no renuncio", en Madrid. Foto: EFE/JJG

Barcelona, 07 de octubre de 2018 (18:07 CET)

Aquí no ha pasado nada. El Gobierno está en forma, dice Pedro Sánchez, después de que el ultimátum de Quim Torra dinamitara su estrategia para alargar su legislatura hasta 2020. El presidente, ajeno a las inestabilidades que promete el independentismo, se prepara para presentar las líneas generales del proyecto de Presupuestos la semana entrante.

Sánchez tiene tiempo hasta el lunes 15 de octubre para entregar el borrador de los presupuestos para el próximo año a la Comisión Europea, en Bruselas. Y también esta semana que viene está dentro su calendario informar de las líneas generales de las cuentas públicas. 

El presidente hizo una breve intervención sin preguntas al inicio de la carrera de obstáculos "Yo no renuncio" por la conciliación y la corresponsabilidad, este domingo en Madrid, invitado por el Club Malasmadres. El Gobierno "está en forma, avanza y va a lograr las metas que se propone, y una de ellas es la igualdad", aseguró.

Sánchez rehuye del calendario electoral

Al inicio del acto, Sánchez comentó que los presupuestos se presentarán la próxima semana, pero se refería al envío del borrador a Bruselas. Esta semana, el Gobierno fijará las líneas generales para reflejar una "apuesta clara" por la igualdad entre los permisos de paternidad y maternidad, y por la universalización de la educación de cero a tres años.

El líder del PSOE aseguró que si en esta legislatura se logra una ley de igualdad entre hombres y mujeres, y se pone fin a la brecha salarial, "habríamos hecho muchísimo por el progreso y la prosperidad, y ese es el compromiso que tenemos". Sus palabras denotaron una apuesta posterior: la de fijar objetivos a muy corto plazo.

En realidad, el combo de obstáculos que atraviesa el Gobierno tiene muy preocupados a los inquilinos de la Moncloa, puertas adentro.

No es solo la cuestión catalana, con un presidente de la Generalitat sorprendido por la amenaza de Torra de dejarle caer en noviembre si no concreta una promesa de referéndum de autodeterminación. Pero Sánchez también tiene problemas con la credibilidad de algunos de sus ministros y con las aristas de sus relaciones con Podemos, su principal socio.

Los socialistas intentan mostrar convicción en su relato e ignorar que el independentismo ha tendido una trampa desagradable. El primer secretario del PSC, Miquel Iceta, hizo su aportación al descartar que se den las condiciones para una nueva entrevista Sánchez-Torra, lo que tensará más las ansias del separatismo.

El empeño del Gobierno en seguir adelante todavía no choca contra un muro, oficialmente. Pero la salud del Ejecutivo, tan cuestionada por sus rivales y hasta algunos de sus socios, se puso todavía más en peligro esta semana. Y, aunque Sánchez todavía no lo admite públicamente, el calendario electoral está ya sobre la mesa.

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