Taguas, contra el consenso español sobre la crisis

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FUTURO ECONÓMICO

David Taguas en el encuentro de economía celebrado en S'Agaró

15 de febrero de 2014 (19:49 CET)

David Taguas se mueve bien entre números y estadísticas. Era funcionario en el Instituto Nacional de Estadística (INE) antes de entrar en el Ministerio de Hacienda, en el equipo de Josep Borrell, a mediados de los años ochenta. Y fue determinante para que aquel ministerio se dotara de un sistema de gestión de datos, imprescindible para poder tomar decisiones.

Ahora acaba de publicar Cuatro Bodas y un funeral (Deusto), con un prólogo impagable de su amigo César Molinas. Precisamente, el que fuera jefe de la oficina económica del Presidente Rodríguez Zapatero, es, junto con Molinas, uno de los economistas que van a contracorriente, y que desean romper el consenso establecido sobre la crisis económica, y sobre la posible salida. No hay un problema de demanda, asegura. Hay un problema de falta de ahorro, necesario para fomentar la inversión, y con ella crear puestos de trabajo.

El funeral de la deuda

Taguas se enfada. Tiene carácter. Pero se basa siempre en un aparato estadístico. “El análisis de los datos no avala la tesis de caracterizar la actual crisis por la caída del consumo y por tanto por la restricción de demanda. Pero estos datos son bien conocidos y a pesar de ello continúa la discusión”, asegura en el libro, en referencia a todos aquellos que consideran que la deuda se puede sobrellevar, que se recorta demasiado gasto público y que el problema es que no se consume.

Las cuatro bodas de las que habla Taguas son el gasto público, el consumo, el poder adquisitivo y el crédito. Todos esos factores se unieron para crear una gran burbuja económica, basada en el crédito, que produjo, finalmente, el actual funeral: la deuda privada y pública, y el desempleo.

Verano de 2007, y las notas de Taguas


A Taguas se le acusa de no haber hecho más, en el tiempo en el que estuvo al lado de Zapatero. Se marchó del Gobierno poco después de las elecciones de 2008. Pero el economista César Molinas recuerda un hecho poco difundido. Taguas le llamó a finales de julio de 2007 para preguntarle sobre el deterioro en el mercado secundario de derivados sobre hipotecas subprime. En aquel verano estalló el escándalo de las subprime en Estados Unidos. A Molinas, Taguas le encuentra trabajando en un hedge fund de Londres, y desde allí le transmite que la preocupación es mutua, y que algo muy grave se avecina.

David Taguas convocó a un grupo de expertos, personas “de mucha responsabilidad en el control de riesgos de las principales instituciones de crédito españolas y también varios economistas financieros”. El grupo se reunió, a partir de entonces, cada lunes a última hora de la tarde, desde la última semana de agosto hasta que Taguas abandona el Gobierno, en abril de 2008, para presidir Seopan, la patronal de las constructoras.

La mejor información del mundo

Y de cada reunión “salía una nota (explica Molinas) para el presidente del Gobierno con las conclusiones de la discusión, que era entregada a la mañana siguiente”. César Molinas asegura que en esas notas se alertaba del peligro y se proponían medidas para “amortiguar el golpe”.

Y apunta: “Si el Gobierno reaccionó tarde y mal frente a la crisis no fue por falta de información, que creo que era una de las mejores del mundo en aquella época, sino por falta de voluntad política. Con las consecuencias por todos conocidas”.

Caída de la inversión


El caso es que estamos en 2014. El crecimiento económico ha llegado, pero es minúsculo. Y el desempleo sobrepasa el 25%. Taguas insiste en su diagnóstico, teniendo en cuenta que la crisis ha mudado de piel en diversas ocasiones desde 2007-2008. La conclusión es que la economía española presentaba un exceso de demanda “y lo ha corregido mediante una drástica caída de la inversión”.

La inversión se ha reducido porque antes se financiaba con ahorro externo, que ahora no llega. Pero la inversión se ha reducido “por encima de los 10 puntos del PIB que financiaba el resto del mundo”. Por tanto, la única forma de aumentar la inversión sólo puede pasar ahora “por el ahorro nacional”. Y, según Taguas, “el foco se debe poner en el ahorro, y no en el consumo, como vía de salida de la crisis”.

Si se quiere salir de la crisis, sin salir de la zona euro, el camino para David Taguas, como explica con detalle en su libro, sólo podrá llegar a través de una dura devaluación interna. Taguas lamenta que no se siguiera el plan que sugirió el FMI, lanzado en verano de 2013. Pero aún se puede corregir el rumbo.

Consolidación fiscal "sin paliativos"

¿Cómo? La devaluación interna debe continuar; el impulso de las exportaciones debe ser protagonista para salir de la crisis; la deuda se debe estabilizar y se debe aplicar “sin paliativos” un nuevo proceso de consolidación fiscal que reduzca el déficit público.

Y para ello, el proceso para reducir el tamaño del sector público “en siete puntos del PIB” se debería acometer en un plan plurianual con el objeto de ganar credibilidad “ante las instituciones internacionales y los mercados financieros”.

Horizonte de 2034


Y todo es una cadena. Taguas sostiene que se debe reducir el gasto improductivo, que ello elevaría el ahorro, y permitiría “revertir las subidas impositivas que han deteriorado el ahorro de las familias”. Con la recuperación del ahorro se podría acelerar la inversión, y la “sostenibilidad de la recuperación económica”.

Cualquier otra cosa, para Taguas, será condenar a “generaciones enteras” de españoles, --aunque haya otras interpretaciones-- porque España podría recuperar la tasa de desempleo del inicio de la crisis en...2034

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