Pedro Sánchez, Quim Torra, Pere Aragonès y Elsa Artadi en el Palau de Pedralbes de Barcelona, el 20 de diciembre de 2018. Foto: EFE/AD
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Artadi advierte al Gobierno que sin acuerdo por el "relator", no habrá aval la semana que viene a la tramitación de los presupuestos

Iván Vila

Economía Digital

Pedro Sánchez, Quim Torra, Pere Aragonès y Elsa Artadi en el Palau de Pedralbes de Barcelona, el 20 de diciembre de 2018. Foto: EFE/AD

Barcelona, 06 de febrero de 2019 (15:06 CET)

Con algunos de los líderes territoriales del PSOE sublevados contra Pedro Sánchez por la última concesión de este a los independentistas, la aceptación de la presencia de una figura "neutral" que articule de algún modo el diálogo, el gobierno de Quim Torra ha optado por redoblar la presión al ejecutivo socialista para exigir que ese "relator" sea alguien que dé fe de lo que se habla en una mesa de diálogo entre partidos nacionales, y no, como ha dado a entender la vicepresidenta del Gobierno, en la ya existente mesa de partidos catalanes.

El gobierno catalán lo entiende como una condición necesaria para avalar la tramitación de los Presupuestos Generales del Estado, y así se encargó de dejarlo claro este miércoles la portavoz del ejecutivo de Torra, Elsa Artadi: sin esa figura neutral el diálogo "no puede ser efectivo", y sin diálogo efectivo "no se pueden tramitar" las cuentas. "Entiendo que aquí todo el mundo recibe presiones, pero el Gobierno tiene que decidir de una vez por todas si está a favor del diálogo y de hacer política o de la represión y de enquistar el problema", advirtió.

La situación es límite para el gobierno de Sánchez, porque la semana que viene es cuando toca votar las enmiendas a la totalidad del presupuesto, y si prosperan, la tramitación quedaría abortada, lo que podría precipitar el fin de la legislatura. Y la aceptación de la presencia de ese tercero no solo ha sublevado a Cs y PP, sino que ha provocado un incendio incluso entre sus propias filas.

El ejecutivo trató de apagar el fuego con una comparecencia sorpresa de la vicepresidenta, Carmen Calvo, en la que esta dio a entender que esa figura, a la que el Gobierno atribuye una función de notario y poco más, se integraría en la mesa de partidos catalanes creada en noviembre pasado, y no en un eventual foro de partidos nacionales. 

Mesa catalana o mesa nacional

Pero la Generalitat insiste en que en las reuniones mantenidas entre Artadi y el vicepresidente catalán, Pere Aragonès, por un lado, y Calvo por otro, siempre ha dejado claro que hablaba de esa mesa nacional, con presencia de los partidos catalanes y de ámbito catalán partidarios del diálogo. Es decir, que la formarían Pdecat, ERC, PSOE y Podemos, con dos representantes cada uno, de modo que al partido socialista quedarían como el único de los cuatro integrantes de la mesa frontalmente contrario a un referéndum.

Para Artadi, las declaraciones de Calvo dejan claro "que estamos lejos de llegar a un acuerdo que permita un diálogo efectivo", y evidencian además la necesidad de esa figura que deje constancia de lo que se habla en las reuniones. "A la hora de concretar se están diciendo cosas diferentes a las que proponemos y a las que entendemos que se están diciendo en las reuniones en privado".

El govern entiende que ligar "la figura de un mediador con una mesa que ya existe y que decide el Parlament de Cataluña está fuera de lugar". La número tres de Torra y Calvo tienen previsto volver a hablar del tema por videoconferencia este mismo miércoles por la tarde.

Acuerdo bilateral para reuniones multilaterales

La incongruencia viene cuando se le plantea al Gobierno buscar a alguien "que tenga confianza personal y profesional por parte de las dos bandas" -una figura para el que ya Moncloa y Generalitat ya han intercambiado nombres de candidatos- pese a que la idea es que este "relator" participe no en las reuniones bilaterales, que la Generalitat ya asume que no conducirán a nada por lo que respecta sus dos principales intereses, el referéndum y los presos, sino en ese espacio multilateral con presencia de Podemos que es el que Torra quiere que cope el protagonismo de las conversaciones a partir de ahora.

Artadi lo justificó con el argumento de que ya hace dos semanas que se habla de ese facilitador y es necesario ir avanzando, pero abrió la puerta a que, si finalmente se constituye esa mesa nacional, también se consulte a Podemos para que dé su visto bueno al escogido.

Todo eso, claro está, si antes la Generalitat y la Moncloa consensúan un nombre y la legislatura no se precipita hacia un final abrupto con un portazo a la tramitación presupuestaria el miércoles de la semana que viene.

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