¿Un Ejército para Catalunya?: 3.000 millones anuales y 25.000 efectivos

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INDEPENDENCIA

Manel Manchón

Soldados españoles, en 2004, antes de partir a Irak para el apoyo del repliegue militar./EFE/José Manuel Vidal
Soldados españoles, en 2004, antes de partir a Irak para el apoyo del repliegue militar./EFE/José Manuel Vidal

22 de abril de 2013 (22:36 CET)

¿Una broma? ¿Un chiste? ¿Una provocación? Si Catalunya acaba siendo un estado independiente, debería asumir todas las cargas que conlleva ser un nuevo actor en la escena internacional. En el debate sobre la independencia, hay muchas cuestiones que no se han abordado, al margen de la polémica sobre el déficit fiscal o sobre quién se haría cargo de la deuda de España y en qué proporciones.

Tener un ejército propio causa hilaridad entre los propios dirigentes independentistas, pero hay quien no se lo toma así y lo señala con convicción. Se trata de Miquel Sellarés, confundador de Convergència Democràtica de Catalunya, (CDC), ex director de Seguridad Ciudadana de la Generalitat de Catalunya (1983-1984) y ex secretario de comunicación de la Generalitat en el primer tripartito (2003-2004).

Sellarés, siempre obsesionado en los temas de seguridad, ha impulsado, como presidente del Centre d'Estudis Estratègics de Catalunya (CEEC), un informe sobre cómo debería ser ese ejército de Catalunya.

La defensa, no se delega

Una de las primeras ideas del trabajo, que lleva por título La futura fuerza de defensa de Catalunya, es que esa cuestión no se podría “delegar”, como sugieren algunos dirigentes del movimiento independentista.

“En el caso de Catalunya, la adopción de este modelo, (delegado) puede suponer que se dé la paradoja de que, después de tres siglos de anhelos de soberanía plena, una vez que se consiga ésta, se cediese una de las máximas garantías de esta soberanía, el modelo de defensa propio, a un tercer Estado”. Por tanto, “Catalunya adoptará un modelo de defensa propio, demostrada la inviabilidad de un modelo delegado por una nación de nuestras características”.

Sellarés asegura a Economía Digital que la idea de un ejército debería ser tomada “en serio”, y recuerda que cuando defendía la posibilidad de crear una polícia propia ante los ex presidentes Josep Tarradellas y Jordi Pujol, las respuestas eran evasivas. “Ahora, 35 años después, tenemos una policía propia”, remacha.

Como Dinamarca u Holanda

El informe considera que Catalunya se podía homologar a países como Dinamarca, u Holanda. Y, tras comprobar los gastos militares que realizan, establece un plan. El coste anual de ese supuesto ejército catalán sería del 1,5% del PIB de Catalunya, unos 3.000 millones de euro, un porcentaje similar al de esos dos países.

Con esos 3.000 millones anuales, se podría contar con una estructura militar de 25.000 efectivos, contando a los profesionales y a la “reserva voluntaria”.

Sellarés recuerda, sin embargo, que esa fuerza armada catalana “debería formar parte de las fuerzas armadas europeas”, un proyecto que, a su juicio, se acabará consolidando.

Filtros a los militares españoles

Hay más cuestiones que se abordan, como las inversiones necesarias para asegurar la instrucción militar, o para adquirir el armamento. También se señala que los miembros de ese ejército, que debería estar integrado en la OTAN, podrían provenir de los agentes de los Mossos d'Esquadra, de las policías locales, y de las Fuerzas Armadas españolas, siempre que se instauren, eso sí, determinados “filtros”.

“Los recursos humanos con formación militar suficiente fueron muy escasos (en referencia a la independencia de Lituania respecto a la URSS), pero eso no les impidió continuar progresando. Igual que a nosotros, a los lituanos se les planteó la duda de la lealtad de aquellos mandos que provenían de las Fuerzas Armadas de la URSS, pero realizaron los filtros necesarios a priori y posteriori”, asegura el informe.

Potenciar la industria

Una de las ideas que se destaca es que un ejército propio catalán tendría un efecto “positivo” sobre la industria militar catalana, que ahora no tiene lugar porque las empresas del sector militar se concentran fuera de Catalunya. Ello potenciaría, también la investigación y el desarrollo.

Sellarés piensa en los países escandinavos, como Dinamarca, pero también en Israel, uno de sus referentes, que se ha convertido en una potencia en innovación y desarrollo, en gran parte por las inversiones en su propio ejército.

¿Se oyen las carcajadas? ¿O hay que ponerse firme? Sellarés insiste, y reclama que, si se quiere ser un país independiente, se piense en todos los aspectos. También en el militar.
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