Un emigrante sirio se inmola y deja 12 heridos en Alemania

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Se había intentado suicidar en dos ocasiones y había estado internado en un centro psiquiátrico

Un furgón funerario se lleva los restos del sirio inmolado en Ansbach (Alemania)

Madrid, 25 de julio de 2016 (09:07 CET)

Horas después de que un refugiado sirio matara con un machete a una mujer embarazada e hiriera a dos personas en la ciudad alemana de Reutlingen, en el estado de Baden-Wurtemberg, al suroeste del país, otro sirio, un emigrante de 27 años, se inmolaba al hacer estallar los explosivos que llevaba en un restaurante del municipio de Ansbach, en Baviera.

La explosión dejaba 12 heridos, tres de ellos graves. La explosión se produjo a las diez de la noche, cuando los alrededores del establecimiento se encontraban llenos de gente debido a la celebración de un festival de música cerca del lugar.

Dos intentos previos de suicidio

El único muerto es el hombre que, según el ministro de Interior de Baviera, Joachim Herrmann, había llegado hace dos años a Alemania y que su permiso había sido rechazado, pero contaba con un documento temporal y un apartamento provisto por los servicios sociales. El atacante había intentado suicidarse dos veces y había estado ingresado en un centro psiquiátrico.

Herrmann dijo en una conferencia de prensa durante la madrugada del lunes que no estaba claro si en esta ocasión tenía intención de suicidarse o de "llevarse a otros con él a la muerte", aunque el hecho es que llevaba una mochila llena de explosivos y partes metálicas que hubieran bastado para matar a más gente, añadió.

Ataque islámico no descartado

El ministro bávaro dijo que no podía excluirse la posibilidad de que se tratara de un ataque de inspiración islamista, aunque se estaba todavía investigando. Se trata del tercer ataque violento en una semana en el estado de Baviera y del cuarto en Alemania.

Además del sirio que este domingo acuchillaba a una mujer embarazada, el viernes por la tarde un joven con doble nacionalidad germano-iraní de 18 años, David Sonboly, mataba a nueve personas en un centro comercial de Munich, y cuatro días antes, un refugiado afgano de 17 años atacó con un hacha e hirió de gravedad a varios pasajeros de un tren regional, en un acto reivindicado por el Estado Islámico.
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