Bruselas logra un acuerdo con Alemania sobre la ley para prohibir los coches de combustión

El vicepresidente ejecutivo de la CE encargado del Pacto Verde Europeo, Frans Timmermans, emplaza a "adoptar los estándares de CO2 para automóviles lo antes posible"

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. EFE/Lavandeira Jr

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. EFE/Lavandeira Jr

La Comisión Europea (CE) ha logrado un acuerdo para que Alemania levante su veto a la legislación ya negociada y pactada para que a partir de 2035 únicamente se puedan comercializar en la región coches que no emitan CO2. Así lo ha anunciado el vicepresidente ejecutivo de la CE encargado del Pacto Verde Europeo, Frans Timmermans, en un mensaje publicado en su cuenta de Twitter.

«Hemos llegado a un acuerdo con Alemania sobre el uso futuro de combustibles electrónicos en los automóviles», ha subrayado para luego hacer hincapié en que el próximo paso es trabajar para «adoptar los estándares de CO2 para automóviles lo antes posible». En este sentido, ha indicado que el Ejecutivo comunitario «hará un seguimiento rápido con los pasos legales necesarios «.

El acuerdo llega después de que en marzo, la Unión Europea aplazara la votación del mismo. El motivo fue la exigencia por parte de Alemania de más garantías para los motores de combustión que funcionan con combustibles sintéticos limpios. A pesar de que los ministros comunitarios tenían previsto tomar la decisión sobre el objetivo de emisiones de los automóviles el 7 de marzo, finalmente optaron por posponerla a «una reunión posterior del Consejo»

Alemanía pedía más «compromiso» con los combustibles sintéticos

El pasado junio, cuando los ministros de los Veintisiete debían fijar su posición antes de entrar a negociar con el Parlamento Europeo, la fecha de 2035 había generado una pequeña crisis política en el Gobierno de coalición de Berlín, donde las sensibilidades de ecologistas y liberales diferían.

El canciller alemán, Olaf Scholz. EFE/EPA/CLEMENS BILAN
El canciller alemán, Olaf Scholz. EFE/EPA/CLEMENS BILAN

Alemania aceptó esa fecha, pero, con el apoyo de Italia, consiguió el compromiso de que la Comisión Europea prepararía en 2026 una propuesta para que se puedan matricular aún vehículos con motor de combustión a partir de 2035, siempre que utilicen combustibles sintéticos de cero emisiones contaminantes. Se trata de los combustibles producidos con agua y CO2, con lo que no emiten dióxido de carbono adicional y no tienen huella de carbono.

La Comisión, que se define como «tecnológicamente neutral”, no entra en el tipo de motor que deben tener los vehículos, pero el desarrollo actual de la tecnología invita a pensar que el parque móvil estará dominado por vehículos eléctricos o de hidrógeno, desplazando al motor de combustión. Los combustibles sintéticos de cero emisiones «hasta hora no parecen muy realistas porque parecen prohibitivos en términos de costes», dijo entonces el vicepresidente de la Comisión Europeo para el Pacto Verde, Frans Timmermans.

Con esa cláusula, el pacto entre las veintisiete capitales salió adelante y el Consejo de la UE alcanzó un acuerdo con el Parlamento Europeo que fue aprobado por el pleno de la Eurocámara el 14 de febrero y ahora debía recibir la luz verde formal de los Estados miembros, un trámite que rara vez plantea problemas. Pero Alemania quería que Bruselas se comprometiese de una manera más explícita sobre la viabilidad de los motores con combustibles sintéticos más allá de 2035.

La portavoz de la Comisión Europea, Dana Spinant, dijo que el Ejecutivo comunitario «está comprometido a implementar cuidadosamente» la evaluación pactada para 2026 y que está en contacto con los Estados para conocer «las preocupaciones expresadas más recientemente» sobre este punto.

«Queremos entender mejor estas preocupaciones, en particular las nuevas, antes de decidir cuál es el mejor modo de proceder», dijo Spinant, añadiendo que sería «prematuro» pronunciarse ya sobre las opciones que se pondrán sobre la mesa para ejecutar ese compromiso.

Además de Alemania, Italia se posición en contra del texto, pese a que en una votación anterior se había pronunciado a favor, cuestionando que se priorice la electricidad para impulsar los coches y no se consideran otras alternativas que podrían, dicen, lograr el mismo objetivo como los biocombustibles.