Acerinox fía la recuperación de su filial europea a una inyección de 22 M€ y a los aranceles de la UE
La entrada de material exterior en el continente ha crecido un 25% a lo largo del año y ha situado los precios de venta del acero en mínimos históricos
Bernardo Velázquez, CEO de Acerinox, durante la presentación de resultados de la compañía acerera en 2025. Imagen: Acerinox
Acerinox ha trazado un plan de viabilidad para su negocio en Europa ante el colapso continuado de los precios y la presión de las importaciones asiáticas. Específicamente, la siderúrgica ha proyectado una inversión de 22 millones de euros entre los años 2026 y 2027 enfocada en el plan de recuperación de su filial europea.
Para iniciar este proceso de reestructuración interna, las cuentas consolidadas del cuarto trimestre de 2025 ya han incluido una provisión de 9 millones de euros destinada concretamente al plan de rejuvenecimiento de esta planta.
La dirección ha tomado esta decisión corporativa en un entorno macroeconómico donde el consumo aparente de acero inoxidable en el continente ha experimentado un leve avance del 2,8% en el conjunto de 2025, pero las importaciones de productos planos han repuntado un 25%.
Bernardo Velázquez, consejero delegado de la compañía, ha descrito esta asimetría estructural durante la presentación de resultados: «En el caso de Europa, es muy claro, como venimos reclamando año a año, que las medidas de salvaguardia no son efectivas».
Esta entrada masiva de material exterior ha provocado que Acerinox afronte actualmente, según ha detallado el primer ejecutivo de la firma, «una situación crítica de precios en Europa, probablemente la más baja de la historia». Para revertir esta dinámica de mercado, la corporación fía el éxito de su plan industrial al endurecimiento inminente de la política comercial comunitaria.
El nuevo marco de actuación europeo incluye una reducción del 55% en las cuotas totales de importación para el acero inoxidable y un incremento impositivo del 25% al 50% para todos los volúmenes que excedan dichos límites legales. A esta medida se ha sumado la entrada en vigor desde enero de 2026 del Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM), que penaliza el acero exterior de los países que no asumen costes de descarbonización.
Entorno favorable en EE. UU.
Este giro proteccionista de Bruselas emula de facto el modelo operativo de Estados Unidos, un mercado que funciona como contrapeso principal en los balances del grupo y que mantiene la rentabilidad de las fábricas. Al otro lado del Atlántico, la demanda aparente de acero ha caído un 1,5% en 2025, pero las importaciones exteriores se han desplomado un 17% a lo largo del ejercicio.
El blindaje arancelario estadounidense, que grava las compras exteriores sin excepciones por país, ha permitido a la multinacional sostener sus márgenes operativos. El directivo ha constatado que el grupo consolida allí «unas condiciones de mercado muy saludables con precios estables y razonables».
Además del control sobre la división de acero inoxidable convencional, la filial norteamericana ha apuntalado su estrategia hacia los productos de mayor valor añadido tras absorber a Haynes International. Esta división de aleaciones de alto rendimiento ha generado 146 millones de euros de EBITDA ajustado en 2025, concentrando así casi el 40% del resultado bruto de explotación de todo el grupo.
El desarrollo de este nicho de negocio de Acerinox en suelo estadounidense se ha apoyado en el repunte del sector aeroespacial y en el auge de las turbinas de gas industriales.
El consejero delegado ha precisado que este último segmento de generación energética ha experimentado una fuerte expansión motivada por la proliferación de nuevos centros de datos vinculados a la inteligencia artificial, dado que estas infraestructuras tecnológicas «necesitan mucha electricidad».
Crecimiento de la deuda
A nivel consolidado, Acerinox ha cerrado el ejercicio 2025 con unas ventas netas globales de 5.781 millones de euros. Carlos Ortega, presidente de la entidad, ha precisado ante los inversores que este incremento interanual del 7% en la facturación total «incorpora a Haynes».
A pesar de la subida en ingresos, el EBITDA ajustado del grupo se ha situado en 422 millones de euros, lo que representa un retroceso del 5% en comparación con el año anterior.
Entre las medidas extraordinarias del balance, la empresa ha contabilizado una devaluación general de sus inventarios por valor de 60 millones de euros en el último trimestre. Este apunte a la baja ha distribuido 48 millones de impacto en la rama de acero inoxidable y 12 millones adicionales en el segmento de aleaciones.
En paralelo a la desvalorización de existencias, la deuda financiera neta de la corporación ha repuntado en 68 millones de euros, cerrando el ejercicio en 1.189 millones.