La mutación dominante de coronavirus no amenaza las vacunas

Los científicos confirman la alta infectividad de la mutación de coronavirus que más casos está causando, pero alejan los temores por las vacunas

Ha habido mucha preocupación por el efecto que podría tener la mutación dominante de coronavirus en el desarrollo de las vacunas de Covid-19. No obstante, esta variación del virus no cambia “significativamente” las expectativas de la mayoría de vacunas que se están estudiando, que “deberían de ser efectivas” pese a las diferencias que caracterizan esta mutación, según un estudio en animales publicado en la revista Science.

La transformación de coronavirus de la que hablamos se llama “D614G” y está presente en España (y en Europa) desde la primera ola de la pandemia. De hecho, un estudio español publicado hace unas semanas evidenció que esta mutación empezó a crecer en España a mediados de marzo y que para cuando acabó el confinamiento ya era la dominante en el país. También es la dominante ahora en todo el mundo.

Los investigadores de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill y la Universidad de Wisconsin-Madison, que firman el nuevo estudio publicado en Science, han confirmado lo que se sospechaba desde hace unas semanas: esta mutación es mucho más infecciosa que las cepas del virus que dominaron la primera ola de la Covid-19. También es más transmisible y se replica más rápidamente.

“La variante D614G se transmite significativamente más rápido y mostró una mayor aptitud competitiva que el virus de tipo salvaje en ratones. Estos datos muestran que la sustitución D614G mejora la infectividad, la aptitud competitiva y la transmisión del SARS-CoV-2 en células humanas primarias y modelos animales”, reza el abstracto del informe científico.

Una mutación que no conmina la vacuna

La fácil infectividad de esta mutación de coronavirus ya se sospechaba, pero también había miedo de que pudiese representar algún peligro para las vacunas. Especialmente ahora, que Pfizer y Biontech han anunciado los primeros resultados de la fase final de sus ensayos clínicos y, una semana después, Moderna ha hecho lo mismo. Según estos investigadores, no hay motivos para preocuparse en este sentido.

“El efecto de la variante ‘D614G‘ sobre la eficacia de la vacuna  ha sido motivo de gran preocupación”, reconocen los investigadores. Sin embargo, sus experimentos apuntan a que esta mutación “no cambia significativamente las propiedades de neutralización del SARS-CoV-2“. Sí que hay “diferencias sutiles” según qué tratamientos se intenten usar, pero no tantas con el tipo de vacunas más comunes que se desarrollan.

“Los datos sugieren que los enfoques de vacunas actuales dirigidos contra [la proteína de pico del coronavirus] deberían ser efectivos contra las cepas ‘D614G’. La relación entre el aumento de la transmisión y la virulencia sigue siendo compleja y podría verse afectada por la edad, el sexo y otras comorbidades, y no está claro si la dosis infecciosa mínima puede ser menor para ‘D614G’ en humanos”, dice el informe.

De hecho, según los estudios en animales, la mutación podría incluso ser más sensible a las vacunas. Los investigadores también aseguran que no se ha podido vincular la mutación a una mayor severidad de la enfermedad, pero en general señalan que son necesarios más estudios en humanos para llegar a conclusiones más sólidas. También aconsejan seguir monitorizando e identificando nuevas variantes de coronavirus.