Pedro Sánchez se inventa una gira para cumplir con Quim Torra

El presidente del Gobierno abrirá una ronda de reuniones con el resto de presidentes regionales y anuncia que prevé aprobar los presupuestos antes de verano

Pedro Sánchez anunció este lunes cuándo se reunirá con Quim Torra. Lo hará en la primera semana de febrero y le servirá de preludio tanto para abrir la mesa pactada con ERC entre el Ejecutivo central y el Govern como para iniciar una ronda de encuentros con el resto de presidentes autonómicos en aras de rebajar el tono de concesión que parece adquirir su cita con el president de la Generalitat

Así lo confirmó el líder socialista en una entrevista emitida en la noche del lunes en TVE. Un encuentro en el que también aprovechó para adelantar que su idea pasa por tener aprobados los presupuestos generales del Estado antes de verano. Este martes, el Consejo de Ministros prevé además dar el visto bueno a una de las promesas electorales del PSOE: la subida del 2% en el sueldo de los funcionarios

Después de un batiburrillo de intervenciones en las que Sánchez negaba que se reuniría con Torra -uno de sus argumentos en campaña y antes de la investidura-, el presidente del Gobierno se excusó alegando que “en política, como en la vida, la realidad está por delante de los deseos”. Una realidad que, a su juicio, “la marca el voto de los ciudadanos”. 

“Hemos acordado la necesidad de activar una comisión bilateral entre el Gobierno de España y el Govern para resolver esta crisis política”, alegó Sánchez sobre una de sus concesiones al movimiento soberanista; la medida clave sin la que hoy no sería presidente del Ejecutivo ya que fue el principal mecanismo con el que consiguió el apoyo de la formación republicana para ser investido.

Sánchez insiste en que los catalanes voten un acuerdo

Sobre otra de las exigencias independentistas, una consulta sobre la República catalana, el jefe del Ejecutivo argumentó que su intención es “que haya una votación por parte de la sociedad catalana sobre un acuerdo”, aunque matizó que no sería vía referéndum. “Queremos votar un acuerdo, no sobre una división”, sostuvo. 

Al respecto, Sánchez también expresó qué reclama al independentismo. “Me gustaría que abandonaran la vía unilateral”. Y acusó al soberanismo de “fracturar a la sociedad catalana”. 

“Hay una parte de españoles -entre los que me incluyo- que nos sentimos molestos al oír hablar al independentismo de que España no es una democracia. Será una democracia imperfecta, pero es una democracia”, defendió el presidente.

Torra será el primero de los presidentes regionales que se reunirá con Sánchez en una legislatura que, para el líder socialista, “tiene que ser la del consenso”. También lo necesitará en la mesa bilateral con el Govern, ya que el apoyo de ERC no era necesario solo para la investidura; también lo será para aprobar los presupuestos, algo que el presidente considera viable “antes del verano”. 

El nombramiento de Delgado

El nombramiento de la exministra de Justicia, Dolores Delgado, como nueva fiscal general del Estado ha sido una de las críticas a Sánchez en sus primeras semanas de mandato. El presidente defendió que “su currículum es impecable” y que van a “garantizar la total autonomía” de la extitular de Justicia. 

La polémica no es nueva pero resulta importante, ya que la separación de poderes es uno de los principales armas arrojadizas que un partido en oposición suele usar contra el Gobierno. Y la designación de Delgado ha levantado suspicacias entre el PP, la segunda formación con mayor representación parlamentaria tras el PSOE. 

“Cuando gobierna el PSOE siempre hay bronca, crispación. La derecha tiene un problema, y es que no asume el resultado electoral. Llevan este mal perder, ha pasado estos 40 años de democracia”, apuntó. Al respecto, Sánchez le envió un mensaje al líder popular, Pablo Casado, al que dijo que “la oposición debe criticar en base a hechos”.