La firma del nuevo convenio del metal pone fin a la huelga: estas son todas las novedades
La negociación había entrado en un punto muerto por las reivindicaciones salariales, la reducción de jornada y otras mejoras laborales que los sindicatos consideraban imprescindibles para firmar un pacto digno
Manifestantes durante la segunda jornada de huelga del sector del Metal, a 14 de mayo de 2026, en Vigo, Pontevedra, Galicia (España). Adrián Irago / Europa Press
La patronal y los sindicatos del metal de Pontevedra han logrado cerrar un acuerdo que pone fin a la huelga del metal de las últimas semanas en Galicia. Tras días de paros y movilizaciones, ambas partes han alcanzado un preacuerdo de convenio que abre la puerta a la desconvocatoria definitiva del conflicto.
El entendimiento llega después de meses de negociación y de una escalada de presión en la calle que había paralizado buena parte de la actividad industrial del metal en la provincia. El acuerdo fue posible tras una nueva ronda de conversaciones entre patronal y centrales sindicales, que permitió acercar posiciones en los puntos más sensibles del convenio.

La negociación había entrado en un punto muerto por las reivindicaciones salariales, la reducción de jornada y otras mejoras laborales que los sindicatos consideraban imprescindibles para firmar un pacto digno. La sucesión de huelgas, manifestaciones y paros en Vigo y su área industrial había elevado la presión sobre ambas partes y sobre la propia economía local.
Qué recoge el pacto tras la huelga
Aunque el texto definitivo aún debe ser ratificado formalmente, el preacuerdo contempla una subida salarial del 15% a cuatro años, repartida en incrementos del 5%, 4%, 3% y 3% entre 2026 y 2029. A ello se suma una cláusula de garantía ligada al IPC, con un tope del 2,5% para los ejercicios 2027, 2028 y 2029.
El pacto también incorpora mejoras laborales relevantes, como la diferenciación salarial entre oficial de primera y de segunda, el abono de un concepto de trabajos especiales en astilleros, varaderos y centros de reparación naval, y la implantación de jornada intensiva al menos en el mes de julio en esos centros. Además, se añadirá un día más de vacaciones y la jornada anual se reducirá hasta 1.752 horas en 2027.
El acuerdo no puede entenderse sin la presión ejercida por los trabajadores durante la huelga. En Vigo y Pontevedra, las movilizaciones tuvieron un fuerte seguimiento y llegaron a paralizar buena parte del tejido industrial vinculado al metal. Los sindicatos defendían que solo una respuesta contundente permitiría desbloquear el convenio y frenar el deterioro de las condiciones laborales.

La protesta a miles de personas en la calle reclamando mejoras salariales y un convenio que recogiera el encarecimiento del coste de la vida. Esa presión ayudó a forzar el acercamiento final entre patronal y sindicatos.
Un sector estratégico
El metal de Pontevedra es una pieza esencial del tejido industrial gallego, con impacto directo en la actividad de astilleros, talleres, subcontratas y empresas auxiliares.
Cualquier interrupción prolongada tiene efectos inmediatos sobre la producción, los plazos de entrega y la cadena de suministro, por lo que el conflicto había adquirido una dimensión económica más allá de lo estrictamente laboral.
La firma del acuerdo, por tanto, devuelve estabilidad a una industria que había entrado en una fase de tensión sostenida. La patronal y los sindicatos logran así cerrar una negociación compleja que había amenazado con prolongarse todavía más si no aparecía un punto de equilibrio.