El robot creado por los científicos de la Universidad de Washington para labores de alimentación asistida o artificial

Alimentación asistida: este robot da de comer a los enfermos

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Los científicos de la Universidad de Washington crean un prototipo de robot que alimenta a las personas que no pueden comer sin asistencia

Economía Digital

El robot creado por los científicos de la Universidad de Washington para labores de alimentación asistida o artificial

Barcelona, 17 de marzo de 2019 (04:55 CET)

Los investigadores de la Universidad de Washington han publicado esta semana los resultados de una investigación de un año sobre las "estrategias de manipulación para la alimentación robótica", en el que se encuentra un prototipo de robot que ayuda a comer a los enfermos o personas que no pueden alimentarse por sí solos.

El robot puede colocarse en una silla de ruedas, donde sujeta un tenedor, asoma los bocados de los alimentos y los introduce directamente en la boca de alguien, y aunque los científicos no lo pretenden comercializar su sencilla construcción podría cambiar pronto la forma en la que funciona la alimentación asistida.

Por diversas razones, hay muchas personas que no pueden llevar los alimentos a la boca para comer. La edad avanzada, la discapacidad y algunas enfermedades son algunos de los puntos de acción de la alimentación asistida o artificial, que hasta ahora la realizan trabajadores de enfermería o cuidadores profesionales.

En España, uno de cada cuatro pacientes hospitalizados puede necesitar alimentación artificial, informó en febrero Quirónsalud.

Un que recrea toda la experiencia de comer

El reto de los investigadores era monumental, por más sencillo que pueda parecer el acto de comer. Fast Company dice que la coreografía de la nutrición que la mayoría damos por sentado es más difícil de automatizar de lo que se puede imaginar, y los científicos tuvieron que recrear toda la experiencia de la alimentación, paso por paso.

El primer paso fue enseñar al brazo mecánico a coger los alimentos, dependiendo de la textura de cada uno, lo que tomó un tiempo; no es lo mismo coger una fruta que una carne, por ejemplo. Los humanos ayudaron al robot a aprender qué hacer ante cada tipo de comida, según recoge el sumario del estudio.

El siguiente reto fue levantar la comida a la altura correcta e inclinarla lo suficientemente bien para que permanezca en el tenedor todo el trayecto del plato a la boca. En este paso los científicos descubrieron que la posición de la comida importa mucho, porque por ejemplo no se puede comer una zanahoria que llega horizontalmente a la boca.

El robot después utiliza el reconocimiento de objetos para distinguir 12 alimentos diferentes (manzanas, plátanos, tomates, kiwis y fresas, entre otros), para los que aplica diferentes estrategias. Este sistema también decide que, cuando ve una boca abierta, es momento de enviar más comida.

Ahora, los investigadores están enseñando al robot a procesar otros tipos de alimento y están buscando soluciones para problemas como la incapacidad del modelo actual para cortar pedazos de carne, por ejemplo. Pero, para ser un primer intento, el robot que da de comer lo hace estupendamente.

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