El sueño es considerado un factor de riesgo al conducir. Fotografía: Cory Bouthillette, Unsplash

Cómo los coches provocan somnolencia en los conductores

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Según un estudio las vibraciones naturales de los vehículos inducen el sueño y afectan a los niveles de concentración después de 15 minutos al volante

Nacho Palou

El sueño es considerado un factor de riesgo al conducir. Fotografía: Cory Bouthillette, Unsplash

Madrid, 09 de julio de 2018 (13:46 CET)

El estudio realizado por investigadores en la universidad RMIT de Australia sugiere que el hecho de viajar en automóvil induce cierta sensación de sueño —independientemente del grado de cansancio y del estado físico y mental del conductor— afectando a la concentración y reduciendo los niveles de alerta.

"Cuando uno está cansado es fácil empezar a cabecear, y hemos comprobado que las suaves vibraciones en los asientos de los coches pueden relajar el cerebro y el cuerpo" actuando como indicadores externos de la somnolencia, explica Stephen Robinson, uno de los autores del estudio.

Se cree que el efecto se podría contrarrestar con otro tipo de vibraciones inducidas en los asientos del vehículo

Para comprobarlo el estudio colocó a una quincena de voluntarios en un simulador de conducción diseñado para producir en el asiento vibraciones a diferentes frecuencias. Se realizaron dos sesiones de conducción simulada para cada voluntario, una de ellas libre de vibraciones y otra aplicando en el asiento vibraciones de baja frecuencia, de entre 4 y 7 ciclos por segundo (Hz.)

"A los 15 minutos de comenzar la prueba de vibración los voluntarios ya mostraban signos de somnolencia. En un lapso de 30 minutos la somnolencia era significativa y mantener la lucidez mental y el rendimiento cognitivo requería un esfuerzo considerable", explican.

Cómo se mide objetivamente el grado de somnolencia

Una forma de medir el grado de sueño consiste en observar variaciones en la frecuencia cardiaca: para contrarrestar las dificultades psicológicas y fisiológicas que causa el cansancio el sistema nervioso provoca variaciones en el ritmo cardiaco.

De este modo se obtiene una medida objetiva del grado de somnolencia, que durante las pruebas fue aumentando progresivamente hasta alcanzar su grado máximo a los 60 minutos de conducción simulada.

El nivel de somnolencia se mide de forma objetiva observando variaciones en el ritmo cardiaco

Los investigadores creen que este efecto provocado por vibraciones de baja frecuencia se puede contrarrestar con vibraciones a diferentes frecuencias que tiene el efecto contrario, ayudando al conductor a mantenerse alerta y despierto.

Con esta información los investigadores quieren incorporar más frecuencias de vibración al estudio y según los resultados informar a los fabricantes de coche cómo pueden aprovechar esas "buenas vibraciones", aplicadas a los asientos, para incrementar la seguridad vial.

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