El respirador de emergencia difundido por el MIT. Fotografía: Fotografía: MIT E-Vent

El MIT difunde la documentación para fabricar respiradores asequibles

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El respirador de emergencia del MIT aprovecha los resucitadores manuales y se puede fabricar en poco tiempo y "por unos 100 euros" en material

Madrid, 30 de marzo de 2020 (17:01 CET)

Hace diez años investigadores y estudiantes del MIT pusieron en marcha el proyecto MIT E-Vent (respirador de emergencia del MIT), un respirador de bajo coste pensado para suplir las carencias de material sanitario en zonas remotas y en hospitales de regiones en desarrollo.

El E-Vent del MIT se basa en automatizar el funcionamiento de un ambú o respirador manual, una bolsa autoinflable que se acciona manualmente (apretar, soltar) para proporcionar ventilación a los pacientes con dificultad o incapacidad para respirar por sí mismos, como sucede en los casos más severos de Covid-19.

El origen del proyecto se cuenta en este artículo de 2010 de MIT News, In the World: Breath of life: la idea surgió cuando un paciente de la India sobrevivió gracias a que su hermano y su madre estuvieron suministrándole aire manualmente —turnándose para presionar el respirador manual 15 veces por minuto sin parar, día y noche— durante 18 días.

Ahora el MIT ha retomado el proyecto debido a la pandemia por el coronavirus y a la grave situación de falta de respiradores artificiales en hospitales y UCI de todo el mundo, y ofrece los planos e información necesaria para fabricarlos.

Se trata de un sistema simple que utiliza un motor para accionar una leva que comprime la bolsa del respirador manual y lo libera ajustando el volumen de aire suministrado en cada inhalación, la frecuencia de bombeo y la relación entre inhalación y exhalación.

Fotografía: MIT E-Vent
Fotografía: MIT E-Vent 

Según los investigadores del MIT utilizar un respirador manual es la opción más sencilla dado que son dispositivos simples, comunes y abundantes; y además siempre se podrán accionar a mano en caso de necesidad, al trasladar al paciente o en caso de avería o fallo del mecanismo que lo acciona.

"No está dirigido a aficionados al bricolaje"

Los investigadores recuerdan que cualquier respirador de bajo coste debe "proporcionar a los médicos la capacidad de controlar y vigilar estrechamente el volumen de aire, la presión inspiratoria, la frecuencia y la relación inhalación y exhalación, y proporcionar además ajustes adicionales en forma de PEEP, vigilancia PIP, filtración y adaptación a los parámetros de cada paciente. No considerar adecuadamente estos factores puede resultar en lesiones graves a largo plazo o en la muerte" del paciente.

Según los miembros del equipo de diseño el respirador está diseñado conforme a las normas de la FDA —que deberá validarlo— y están "publicando todas las guías de diseño (clínicas, mecánicas, eléctricas/controles, pruebas) a medida que se desarrollan y documentan" para que puedan utilizarse con pacientes afectados por la Covid-19.

No obstante los investigadores expresan también su preocupación por el hecho de que "personas bienintencionadas pero inexpertas" traten de fabricar respiradores "sin los conocimientos clínicos o la experiencia necesarios" o sin los componentes adecuados: "para que estos equipos puedan dar soporte a un paciente durante días tienen que ejecutar alrededor de un millón de ciclos" y ser tolerantes a fallos.

Para reducir el riesgo los desarrolladores han publicado toda la información verificada sobre el uso clínico de los respiradores y los requisitos de utilización y vigilancia en el uso de esos sistemas en la web MIT Emergency Ventilator.


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